País Poema

Autores

pedro lastra

leopoldo lugones pone fin a sus días

Ninguna obra maestra de la desolación
como esa noche suya en un cuarto de hotel
en la isla del Tigre
releyendo las líneas de un poema
grabado en su memoria:
«Una hebra de seda me envolvía…,
Y solté el cabo y se me fue la vida».
Eso había soñado alguna vez
y al despertar vio sombras presurosas,
sibilinos augures
huyendo hacia otro mundo
en el amanecer.
«Soñé la muerte», dijo, pero ahora
uno de esos augures
no era sombra en la sombra,
y se quedó a su lado,
y usted se fue con él.