Jornada I, escena VII, HERACLIO
(Mirando el retrato)
Bellísima deidad, que repetida
de uno y otro matiz vienes pintada:
bellísima deidad que iluminada
de un rasgo y otro, animas colorida:
¿cómo estando en la lámina sin vida,
dejas la vida a tu beldad postrada?
¿Cómo estando en el bronce inanimada,
dejas el alma a tu beldad rendida?
Si nació con estrella tan segura
tu dueño, y él no más es señor de ella,
el influjo que debe a luz tan pura,
vuelve a su original, ¡oh copia bella!
Que es mucha vanidad de una hermosura
querer estar pintada con su estrella.