el funeral del diablo
¡Gente buena, el Diablo está muerto!
¿Quiénes son los portadores que llevan el velo?
Uno de ellos piensa que también asesinó a Dios
con la misma espada que a Satanás mató.
Otro cree que ha salvado la vida de Dios;
el Diablo fue siempre el Dios de la contienda.
¡Un manto púrpura sobre él se extendió!
Un rey que yace muerto.
El peor de los reyes nunca gobernó
tan bien como este magnífico Rey del Infierno.
¿Cuál es la recompensa por su sufrimiento?
Él mismo está muerto, pero el infierno permanece.
Forjó su ataúd antes de morir.
Fue hecho de oro, siete veces templado,
con las brillantes palabras de aquellos
que se jactaban de haberlo abandonado.
¿Dónde lo enterrarás? ¡No en la tierra!
En flores venenosas él renacería.
No en el mar.
Los vientos y las olas lo liberarían.
Acuéstenlo en la pira funeraria.
Toda su vida ha vivido en el fuego.
Y a medida que las llamas ascendían al cielo,
Satanás se transformó en un ángel de luz,
para poder cumplir mejor con el trabajo
en el que siempre se esforzó cuando vivía debajo.