Un queso, Carmen bella, me enviaste,
Paisano del ilustre Calatrava,
Y después una caja de guayaba…
Lo dulce y lo salado: ¡qué contraste!
Tú quieres dar con mi quietud al traste.
Con el dulce… pensé que te tragaba,
Y que el queso… (por cierto que hoy se acaba)
Con la sal que te sobra lo amasaste.
Y la que así mi gula satisfizo
¿Versos pide, no más? ¡Bondad inmensa!
Lloverán sobre ti como granizo.
¿Puedo negar tan leve recompensa
A quien tiene en su cara tanto hechizo…
Y tanta golosina en su despensa?