Así, árbol querido y apetecido del dolor,
te busco y te apetezco
solo y gimiéndote,
sombra salida de mi sombra,
tú, para mi gemido,
quizás para mi muerte
tú, amor siempre distante,
tú, corazón destrozado de tanto amarme,
tú, manantial cansado de tanto reposarme en tu sonrisa.