País Poema

Autores

juan ramón jiménez

después que entre las flores de la tarde una mano

Después que entre las flores de la tarde una mano,
que es de nardo y de alas, cerró la sinfonía
romántica de Schubert, aún sonaba el piano
sonoro de fragancias y de melancolía.
Dijo Blanca: No entiendo la música alemana;
y la señora -¡musas!- del forense: A mí. Joven,
no me dice esto nada; y Rosa, la cubana:
Prefiero la sonata -¡oh, sordo!- de Beethoven.
Yo andaba con mi llanto; y por huir de ellas
bajé al Jardín; la noche estaba verde y triste…
Tú, Schubert, caballero de las blancas estrellas,
me viste entre las rosas; yo sé que tú me viste.