Ánforas de cristal, airosas galas
De enigmáticas formas sorprendentes,
Diademas propias de apolíneas frentes,
Adornos dignos de fastuosas salas.
En los nudos de un tronco hacen escalas;
Y ensortijan sus tallos de serpientes,
Hasta quedar en la altitud pendientes,
A manera de pájaros sin alas.
Tristes como cabezas pensativas,
Brotan ellas, sin torpes ligaduras
De tirana raíz, libres y altivas;
Porque también, con lo mezquino en guerra,
Quieren vivir, como las almas puras,
Sin un solo contacto con la tierra.