PAIS POEMA

Libros de josé santos chocano

Autores

josé santos chocano

a los pies de un amor, te dije el mío…
A los pies de un Amor, te dije el mío; / tú me miraste con tranquilos ojos, / ni te incendiaste en púdicos sonrojos, / ni me mostraste enérgico desvío… / ¡Cuánto y cuánto te dije! El mármol frío / hubo de c
a los que sufren
No, no importa el estigma, que el pantano / osa poner sobre la nieve alada / de los cisnes que cruzan en bandada / hacia el país del sol… / El vulgo insano / horada el corazón que bien le quiere, / para busca
a un árbol
Cuchichean tus hojas sus amores, / tus pájaros se besan disolutos… / ¡y no está el azahar entre tus flores! / ¡y no está la manzana entre tus frutos! / En vano te alzas retemplado y bronco; / también inclin
a una dama española
Vestida de negro os miro / Llenar de gracia discreta, / Al lado del Rey Poeta, / Las fiestas del Buen Retiro. / Ya abanicáis un suspiro, / Ya esgrimís una mirada; / Y es así que encresponada / Lucís la pálida f
abnegación
Yo sé que me has dado cuanto darme podías, / sin tener la esperanza de una compensación, / mientras que las mujeres que han ido siendo mías / han recibido en pago siquiera una canción… / ¡Ni una canción m
acuarela
Soberbio mar. Una irritada ola / abre los abanicos de su espuma; / y palmetea con presteza suma / sobre una peña indiferente y sola. / La arena se abrillanta y tornasola, / al halago de Febo que se abruma, /
alameda colonial
Al otro lado del vetusto puente, / desenvuelve su pompa una alameda, / donde, ya en el brocado, ya en la seda, / hace juegos de luz el Sol poniente. / Es el paseo de la noble gente: / en él trota el bridón,
amor muerto
Sin poderlo evitar, tal vez me quieres; / y mis pláticas dulces y armoniosas / te embriagan con las mieles de sus rosas; / ve lo que fuiste ayer, ve lo que hoy eres! / No quebrantes la ley de tus deberes:
amores viejos
Ambos en el diván. Breves las horas. / Lenguas de gas vibrando en las arañas. / Tibio el salón. Tus ojos como auroras / entre la oscuridad de tus pestañas. / Frases rápidas. Plática vulgares / como profanac
ánfora
Mi verso es ánfora de poesía, / en cuya cóncava sonoridad / entra una ráfaga de fantasía / y hace una música de tempestad. / La musa indígena díctame un canto / de raras métricas y nuevo son; / y el canto épi
ánforas de cristal, airosas galas…
Ánforas de cristal, airosas galas / De enigmáticas formas sorprendentes, / Diademas propias de apolíneas frentes, / Adornos dignos de fastuosas salas. / En los nudos de un tronco hacen escalas; / Y ensortij
ante el pueblo
¡Oh Pueblo, de tus labios he aprendido / el verbo libertad y el himno idea!… / Tal como el ave que abandona el nido / y por las altas nubes se pasea / para luego volver donde ha partido, / por las regiones
ante las ruinas
Parece que estoy viendo sobre las crestas de una montaña / un templo incaico en ruinas, que el Sol en oro y en sangre baña: / y, al ver los escombrados despojos de ese templo que un día / ostentó en sus
árboles viejos
Hasta el árbol tronchado en el camino, / sin hojas y sin frutos y sin flores, / puede prestar asiento a los pastores / y un báculo ofrecer al peregrino. / Así el anciano, de experiencia y de tino / consejos
ave de paso…
Ave de paso, / Fugaz viajera desconocida: / Fue sólo un sueño, sólo un capricho, sólo un acaso; / Duró un instante de los que llenan toda una vida. / No era la gloria del paganismo, / No era el encanto de l
bandada de gorriones sueña en vano…
Bandada de gorriones sueña en vano / derribar alta torre, y la golpea / con sus menudas alas: tal jadea / turba envidiosa en su delirio insano. / No importa, no, que el egoísmo humano / junte a toda la estú
bien. ya puedes hablar…
—Bien. Ya puedes hablar, / Y abrí los labios; / Y le dije al abismo: / —¡Oh tú el eterno padre de los sabios! / ¡oh tú el oscuro arcano de los hombres! / Dime con tu implacable pesimismo / si el vicio y la vi
blasón
Soy el cantor de América / autóctono y salvaje: / mi lira tiene un alma, mi canto / un ideal. / Mi verso no se mece colgado de un ramaje / con vaivén pausado de hamaca tropical… / Cuando me siento inca, le ri
cada volcán levanta su figura…
Cada volcán levanta su figura, / cual si de pronto, ante la faz del cielo, / suspendiesen el ángulo de un vuelo / dos dedos invisibles de la altura. / La cresta es blanca y como blanca pura: / la entraña hi
café, tabaco y caña
Esta es la historia de tres princesas, / que parece una fábula de esas / en que se impone verso español… / ¡Esta es la historia o el cuento de Hadas / de tres princesas enamoradas / —a un mismo tiempo las t
caupolicán
Ya todos los caciques probaron el madero. / «¿Quién falta», y la respuesta fue un arrogante: «¡Yo!» / «¡Yo!», dijo; y, en la forma de una visión de Homero, / del fondo de los bosques Caupolicán surgió. /
cuando las carabelas voladoras…
Cuando las carabelas voladoras / al fin trazaron sobre el mar sus huellas, / fueron rasgando por delante de ellas / la inmensidad con sus tremantes proas. / Entonces, Dios, en las nocturnas horas, / tras el
debí yo haber nacido no en esta edad sin gloria…
Debí yo haber nacido no en esta Edad sin gloria, / sino en un tiempo heroico que nunca volverá. / Mi espíritu es como una página de la Historia. / Los que me ven se dicen acaso: —¿Adónde va? / Oír fábulas
el amor de las selvas
Yo apenas quiero ser humilde araña / que en torno tuyo su hilazón tejiera / y que, como explorando una montaña, / se enredase en tu misma cabellera. / Yo quiero ser gusano, hacer encaje; / dar mi capullo a
el gallo
El de la pluma recortada y fina, / del amplio pecho y de la frente enhiesta, / es el gallo,—Tenorio que domina / sobre la blanda y cándida gallina, / —¡Tenorio con estacas y con cresta! / Ese Tenorio que a
el gaucho
Es la Pampa hecha hombre: es un pedazo / de brava tierra sobre el sol tendida. / Ya a indómito corcel pone la brida, / ya lacea una res: él es el brazo. / Y al son de la guitarra, en el regazo / de su “pren
el idilio de los volcanes
El Ixtlacíhuatl traza la figura yacente / De una mujer dormida bajo el Sol. / El Popocatépetl flamea en los siglos / Como una apocalíptica visión; / Y estos dos volcanes solemnes / Tienen una historia de am
el llanero
En su tostada faz algo hay sombrío: / tal vez la sensación de lo lejano, / ya que ve dilatarse el océano / de la verdura al pie de su bohío. / El encuadra al redor su sembradío / y acaricia la tierra con su
el romance de la felicidad
Felicidad: yo te he encontrado / Más de una vez en mi camino; / Pero al tender hacia ti el ruego / De mis dos manos has huido, / Dejando en ellas, solamente, / Cual una dádiva, cautivo / Algún mechón de tus c
el sueño del caimán
Enorme tronco que arrastró la ola, / yace el caimán varado en la ribera; / espinazo de abrupta cordillera, / fauces de abismo y formidable cola. / El sol lo envuelve en fúlgida aureola; / y parece lucir cot
era un camino negro…
Era un camino negro. / La noche estaba loca de relámpagos. Yo iba / en mi potro salvaje / por la montañosa andina. / Los chasquidos alegres de los cascos, / como masticaciones de monstruosas mandíbulas / dest
filósofo es el mar: se alza y se llena…
Filósofo es el mar: se alza y se llena; / y después de estallar en broncos ruidos, / corta su voz, apaga sus latidos, / y se dilata en la extensión serena. / Sabe que hay una ley que lo refrena; / y, sus su
fue una noche toda llena de ilusiones…
Fue una noche toda llena de ilusiones, / fue una noche toda llena de recuerdos… / En las amarillas teclas resonaban / nuevas variaciones sobre asuntos viejos. / La tertulia de las gentes nobiliarias / era d
hace ya diez años
Hace ya diez años / que recorro el mundo. / ¡He vivido poco! / ¡Me he cansado mucho! / Quien vive de prisa no vive de veras: / quien no echa raíces no puede dar fruto. / Ser río que corre, ser nube que pasa, /
himno al árbol
Árbol que tiendes hacia las nubes / en un ejemplo de elevación; / subir quisiera como tú subes / y abrir las ramas de mi canción / Diría entonces que el alma mía / sólo es un árbol hecho de amor, / que da a l
joven asno, que trotas y te alejas…
Joven asno, que trotas y te alejas / con tu carga de amor, oye mi acento; / y no porque te zumbe alegre el viento / sacudas tus larguísimas orejas. / Óyeme, asno cruel, ¿por qué no cejas?… / ¿Por qué huyes
la espiga
El golpe de la hoz sobre la espiga / repercute en el cielo؛ porque el cielo / hace del trigo el pan que calma el duelo / y hace la hostia que el pesar mitiga. / El codiciado pan de blanda miga / y la
la magnolia
En el bosque, de aromas y de músicas lleno, / la magnolia florece delicada y ligera, / cual vellón que en las zarpas enredado estuviera, / o cual copo de espuma sobre lago sereno. / Es un ánfora digna de
la tristeza del inca
Este era un inca triste, de soñadora frente, / de ojos siempre dormidos y sonrisa de hiel, / que recorrió su imperio, buscando inútilmente / a una doncella hermosa y enamorada de él. / Por distraer sus pe
los caballos de los conquistadores
¡Los caballos eran fuertes! / ¡Los caballos eran ágiles! / Sus pescuezos eran finos y sus ancas / relucientes y sus cascos musicales… / ¡Los caballos eran fuertes! / ¡Los caballos eran ágiles! / ¡No! No han s
nocturno de la copla callejera
Tiempo ha quemé mis naves / como el conquistador, / y me lancé al trajín de la aventura / de un corazón en otro corazón; / pero… / confieso yo / que he tenido también mi noche triste. / ¡Oh noche triste en que
nostalgia
Hace ya diez años / que recorro el mundo. / ¡He vivido poco! / ¡Me he cansado mucho! / Quien vive de prisa no vive de veras, / quien no echa raíces no puede dar frutos. / Ser río que recorre, ser nube que pas
notas del alma indígena
¡Quién sabe! / Indio que asomas a la puerta / de esa tu rústica mansión: / ¿Para mi sed no tienes agua? / ¿Para mi frío cobertor? / ¿Parco maíz para mi hambre? / ¿Para mi sueño, mal rincón? / ¿Breve quietud par
poemas de las minas de potosí
Es justo que Zipango renuncie su decoro: / ostentan mayor pompa las cúspides andinas; / y aún pueden, en medio de las incaicas ruinas, / buscar los Argonautas el símbolo de oro. / Cuando el hispano, ha si
recuerdo que en mi casa, cuando yo era muy niño…
Recuerdo que en mi casa, cuando yo era muy niño, / había un libro viejo, fantástico y sonoro, / de pastas carcomidas y título de oro, / que nuestra madre siempre leía con cariño. / Hoy, ya que una corona
siempre galante, impávido y risueño…
Siempre galante, impávido y risueño, / viejo raro que nunca envejecer, / solicita al amor que le enloquece / y que le incita dislocado empeño… / Carnaval luce con alegre ceño, / apurando la dicha que apetec
simbólico festín. amplia y espesa…
Simbólico festín. Amplia y espesa / enramada de vides forma el techo; / y de la hierba húmeda en el lecho, / tendida se halla la silvestre mesa. / Sobre los hombros de un gran Atlas pesa / un recipiente par
traemos desde otros mundos…
Traemos desde otros mundos / cual recuerdo de otros días, / inefables simpatías, / resentimientos profundos. / ¿Los oleajes iracundos / chocan sólo por chocar? / ¿Amar es tan sólo amar? / ¿Dónde el punto de par
tríptico criollo
I. El charro / Viste de seda: alhajas de gran tono; / pechera en que el encaje hace una ola, / y bajo el cinto, un mango de pistola, / que él aprieta entre el puño de su encono. / Piramidal sombrero, esbelt
ven, hermosa, a mi lado: los dos juntos…
Ven, hermosa, a mi lado: los dos juntos, / desde el alto balcón, morir veremos / el sol, allá, en los últimos extremos, / de negro palio de argentados puntos. / Caronte fosco al golpe de sus remos / canta y
víctima
Hoy te censuran con brutal crudeza / los que ayer te ensalzaron a porfía: / se quiere descubrir la Hipocresía, / tratando en vano de mentir franqueza. / El odio mismo que a hostigarte empieza, / ficción de
viernes santo
La cruz yace sobre el polvo. Duerme el templo. En los altares / ya los coros abatidos de las vírgenes no cantan. / Secos cirios, arropados en las sombras tutelares, / con nostalgias luminosas, de las so
virgen
La que hace amar y no ama; la que sueña / de la virgínea gloria con las palmas; / la que el agua no arranca de la peña; / la que en no amar al prójimo se empeña / es una estafadora de las almas. / Ave que e
yo amo al pueblo, y en él mi gloria fío…
Yo amo al Pueblo, y en él mi gloria fío. / El Pueblo sabe estrangular tiranos; / ¡y odia tanto a Caifás como al judío / que sentencia lavándose las manos! / Nada importa que el déspota en empeño / lave su f
¡adelante!
Labra pacientemente tus tierras, aunque insana / plaga te las malogre; que hoy los dolores son / arados que abren surcos, donde tendrán mañana / las siembras del ensueño cosechas de razón. / ¿Ensueño? Si,
¡pueblo, vibra tu luz! rompe tus lazos…
¡Pueblo, vibra tu luz! Rompe tus lazos; / y abre con furia tu millón de bocas; / y alza hasta el cielo tu millón de brazos. / ¡Habla y obra, y verás cuan presto subes: / para tan fuerte océano no habrá ro
¡quién sabe!
Indio que asomas a la puerta / de esa tu rústica mansión: / ¿Para mi sed no tienes agua? / ¿Para mi frío cobertor? / ¿Parco maíz para mi hambre? / ¿Para mi sueño, mal rincón? / ¿Breve quietud para mi andanza?
¡vale un perú! – y el oro corrió como una onda…
¡Vale un Perú! – y el oro corrió como una onda. / ¡Vale un Perú! – y las naves lleváronse el metal… / Pero quedó esa frase magnífica y redonda, / como una resonante medalla colonial. / Dijérase que el arc
¿adónde vas incauto y errabundo?…
¿Adónde vas incauto y errabundo, / con los desnudos pies hollando abrojos? / Tu reino ¡oh, soñador! no es de este mundo; / ¡alza del suelo los cobardes ojos! / ¿Qué te importa el clamor de torpe lucha / en