Tus rimas son brillantes y sonoras,
como el agua que viene de los cielos…
¡Cantas la dulce libertad que adoras
y de tu Patria lloráis
la suerte impía y los injustos duelos!
¡Consuélate, mujer! La luz divina
no es para un pueblo solo. En lo profundo
del espacio y del tiempo, Dios camina
con el Verbo fecundo…
¡Tu frente a Dios y al porvenir inclina!
¡La fe en la libertad! ¡ella ilumina,
más que la misma libertad, al mundo!