¿Qué puedo ofrecerte, belleza o encanto,
que en tu hogar y en ti misma no lo hayas mejor?
Ya tienes la gracia, ya tienes el canto,
ya tienes la perla, ya tienes la flor.
¿Podría buscarte
el hálito santo,
el último soplo que fluye del Verbo Creador?
Míralo en la estrella de pasión y arte
sobre mi estandarte
de amor y dolor…
Póntela en la frente con mano ligera
¡un instante solo, que es de mi bandera
de dolor y amor!