De la fantasía,
no es una quimera
la noble bandera
de la Patria mía.
El pueblo que ansía,
el pueblo que espera,
de un siglo cualquiera
se ufana y se guía.
Un pañuelo al cielo
se despliega y arde,
bandera esplendente…
¡Si enjuga el pañuelo
el llanto cobarde,
la sangre valiente!