¡Quién sabe, Blanca María,
lo que hay detrás de esta página,
si epitafio de un sepulcro
o inscripción de una esperanza;
si el nacimiento de un pueblo,
o la muerte de una raza!…
Ya por campos y por mares
están depuestas las armas;
pero aquí, sobre esta hoja,
aun sostienen la batalla,
una bandera de estrellas
y otra bandera de llamas,
dos idiomas, dos altares,
la conciencia y la palabra;
dos continentes; dos mundos,
el que empieza, y el que acaba…
¡Ay de los que no podemos
en medio a esta lucha trágica,
ni vivir con nuestro espíritu
ni renacer con otra alma!