País Poema

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jorge carrera andrade

tus cabellos son la muerte en el trópico, las hormigas gigantes

Tus cabellos son la muerte en el trópico, las hormigas gigantes.
Tus cabellos voraces como el incendio o el naufragio
a orillas de tu rostro con frutas y agua fresca.
Tu garganta es un árbitro
que separa a dos desnudos atletas.
Tus brazos son dos nadadores friolentos
y en tus manos se mueven dos patrullas que te escoltan y
sirven.
En tus senos hay una balanza que tiembla.
Se duerme a la redonda de tu vientre un remanso
girando hacia el remolino de tu ombligo.
En tu cintura hay una gacela.
En tu grupa, un caballo.
En tus muslos, dos alfanjes y dos tigres que se desperezan.
Tus piernas son dos rutas que conducen
a dos plazas gemelas,.
y en tus pies se alínean diez arqueros
y hay dos peces, dos hongos y dos lenguas.
II
Traes un olor de islas
o de monstruosa flora con velludas arañas.
Tu voz arrastra un río que ondula entre guijarros
y en tus ojos aúlla una perra encelada.
Tu cuerpo turba como un licor áspero
-fuertes piernas con vello dulce y vivo,
istmo de tu cintura ahorcada entre dos golfos-
tu cuerpo modulado como un largo alarido.
Del talón a tu frente sube el trópico
pesando grandes frutas en ágiles balanzas.
Tu presencia clandestina me empuja
al combate del hombre y su fantasma.
Eres profunda como el llanto o el incendio,
o el cuerpo de una res despellejada viva,
o la indefensa espalda del viajero demente
devorado por las hormigas,
o la fiebre, o las bestias que se aman entre cactos,
o la sangre corriendo en caliente tumulto,
o la respiración del clavel aplastado
por un gran pie desnudo.
Cumplo la voluntad
secreta de la tierra,
para siempre encerrado en tu sellada cárcel
donde conviven cándidas aves, una pantera
y unos seres peludos y recónditos
que con hierbas salvajes de las islas preparan
los sudores y espinas
de mi sedienta muerte cotidiana.