No escribo ya de amor, no estando enamorado,
no escribo de belleza, pues yo no tengo amada,
no escribo de dulzor, gustando la rudeza,
no escribo de placer, hallándome en dolores:
no escribo de la dicha, pues que soy desgraciado,
no escribo de favor, no viendo a mi princesa,
no escribo de tesoros, no teniendo riquezas,
no escribo de salud, siendo ya melancólico:
no escribo de la Corte, tan lejos de mi príncipe,
no escribo de Francia, en ajena provincia,
no escribo del honor, pues que aquí no lo encuentro:
no escribo de amistad, hallando fingimiento,
no escribo de virtud, si tampoco la veo,
no escribo de saber, entre gentes de Iglesia.