País Poema

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heinrich heine

¡ah, señora fortuna!, inútilmente…

¡Ah, señora Fortuna!, inútilmente
desdeñosa te muestras. Tus favores
conquistaré con ánimo valiente
como todos los bravos luchadores.
En la reñida lid caerás domada;
ya forjo el yugo al que serás uncida;
pero al verte a mis plantas desarmada,
siento en el corazón mortal herida.
La roja sangre brota en largo río
y el dulce soplo del vital aliento…
y cuando el triunfo que anhelé, ya es mío,
ceder mis fuerzas y morir me siento.