País Poema

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franklin mieses burgos

sin mundo ya y herido por el cielo…

Sin mundo ya y herido por el cielo
voy hacia ti en mi carne de angustia iluminada,
como en busca de otra pretérita ribera,
en donde serafines más altos y mejores harán por ti más blando y preferible
éste mi humano, corazón de tierra.
¡Oh, tú, la que sonríes magnífica y sublime
desde tu eternidad desfalleciente! En vértigo de altura dolorosa,
parte mi vida en dos como tus trenzas.
No quiero que te digan ya más: ¡mira tu hijo!
El de tu humilde barro fabricado con sus hondos infiernos y sus cielos
en la terrible noche de sus polos,
muriendo sin morir, petrificado y solo.
Tu hijo de tierra y de huracanes hecho, en la unidad universal del cosmos;
tu hijo, el de las briznas de fuegos y los cantos
en sumergida isla de llanto y de dolores.
El que te mira a ti, transfigurado, en clima (te distintos hemisferios,
uno y plural ¡en tu palabra eterna!