País Poema - Autores

franklin mieses burgos

a la orilla del aire yo destruyo la sombra…
A la orilla del aire yo destruyo la sombra / delgada de los pájaros / solitarios que habitan caídos en el cielo / pequeño del rocío, / de ese húmedo espejo donde to
adán de angustia
Ahora tengo el anillo cerrado de su nombre / como una gran cadena sobre mi corazón. / Todo él me circunda y, sin embargo, lloro / vencido por la angustia de su ci
barrio inaugural
Sólo una gran piedad pudo crear los mundos / eternos sin hastiarse. / Sólo una gran ternura pudo sembrar la vida / como se siembra un árbol: / la jubilosa voz de un
canción de la noche larga
En la noche y bajo una / muda elocuencia de piedra, / la sombra de los cipreses / es como un grito en la niebla. / Coros de voces descalzas / ponen sus ágiles pies / so
canción de la voz florecida
Yo sembraré mi voz en la carne del viento / para que nazca un árbol de canciones; / después me iré soñando músicas inaudibles / por los ojos sin párpados del llan
canción del sembrador de voces
Caminando al azar por los caminos, / por los muchos caminos distintos de la vida, / voy tirando palabras desnudas en el viento, / como quien va tirando, distraído
cuando la rosa muere
Cuando la rosa muere / deja un hueco en el aire / que no lo llena nada; / ni el eco que sepulta / su desolado rostro / herido en otra arena; / ni la luz que va sola / en
el ángel destruido
BARRIO INAUGURAL / I / Sólo una gran piedad pudo crear los mundos / eternos sin hastiarse. / Sólo una gran ternura pudo sembrar la vida / como se siembra un árbol: / la
elogio a la palma
Largo dedo vertical extendido, / para el nupcial anillo de boda de los hongos, / o a lo mejor un dedo, y nada más que un dedo, / para rasguear las invisibles cuer
esta canción estaba tirada por el suelo
Esta canción estaba tirada por el suelo, / como una hoja muerta, sin palabras; / la hallaron unos hombres que luego me la dieron / porque tuvieron miedo de aprend
estatuas sucesivas
Yo también soy tu hijo no obstante el diferente cristal con que te miro. Con que te miro absorto y angustiado, desde mi propio clima de internas aguas honda
estrella matutina
Gota de luz celeste que destila / desde su propia eternidad cerrada; / espiga de la gracia germinada / en la mano del ángel que vigila. / Sola, serena, y por demás
eva recién hallada
Tú que habitas ahora despierta sobre el agua / rota de los diamantes. / Tú que habitas ahora, como una llama vida, / lo mismo que lámpara desvelada en su propio / m
fábula inefable de la niña loca
Tambor. ¡Tambor! Hermana: yo no quiero ser tambor / me duelen demasiado los ojos en el agua / desde que tengo abierta esta herida en el viento. / Una vez me sembr
huésped del cuerpo humano que me cierra…
Huésped del cuerpo humano que me cierra / en mortales mortajas hospedado, / transito con mi ser resucitado / como una viva muerte por la tierra. / Y cuanto miro en
humilde mayo
Mayo trajo la flor, la milagrosa / palabra vegetal que arrulla el viento. / Mayo pobló su propio firmamento / con la sola presencia de una rosa. / Yo la miré ascend
mensaje a las palomas
Id ahora a decirle a todas las palomas / que el milagro de Dios nos estaba esperando / oculto bajo el agua. / Que además de la luz —viva entraña del verbo— / igualm
paisaje con un merengue al fondo
Por dentro de tu noche / solitaria de un llanto de cuatrocientos años; / por dentro de tu noche caída entre estas islas / como un cielo terrible sembrado de hurac
por dentro de tu noche…
Por dentro de tu noche / solitaria de un llanto de cuatrocientos años; / por dentro de tu noche caída entre estas islas / como un cielo terrible sembrado de hurac
primera evasión
Lo redondo es un ángel caído en el vacío / de su propio universo, / donde la oscura voz de su verdad resuena / llena de eternidad cerrada y de infinito. / Lo redond
prisionero rebelde en su ciudad de fuego toda enorme y ardida…
Prisionero rebelde en su ciudad de fuego toda enorme y ardida / por una doble selva de árboles feroces; por una doble selva / como una cabellera de mujer destre
propiedad del recuerdo
Sujeto por designios redondos como anillos, como aros profundos / enroscados en torno de la propia osamenta. / Entre una muda carne cerrada y sus marfiles, sin
segunda evasión
¿Quién encendió la lámpara perenne de la rosa? / ¿Quién desató el pequeño enigma de la hoja, / de la apretada piedra donde habita el silencio? / Cuando el ángel p
sin mundo ya y herido por el cielo…
Sin mundo ya y herido por el cielo / voy hacia ti en mi carne de angustia iluminada, / como en busca de otra pretérita ribera, / en donde serafines más altos y me
sobre tu media noche desolada de siempre…
Sobre tu media noche desolada de siempre; / sobre tu media noche: ¡Alambre y yagua seca! / ¡Rama en arco tendida para la voz primera, / j recién nacida en una ron
soneto a la muerte
Llueve tu soledad de noche oscura, / de eslabones de sangre desatados, / y una más alta claridad fulgura / debajo de los párpados cerrados. / Todo fuera de ti se ha
tengo la soledad segunda entre mis manos…
Tengo la soledad segunda entre mis manos / como una ciudad muerta, / como un cielo olvidado donde no van los pájaros / de la luz o del beso / a picotear los altos r
trópico íntimo
Ahora, como siempre: en otros paralelos y en medio de mi isla / subjetiva, buscando, la latitud exacta de un mar definitivo / donde no sea posible reeditar el a
visajes de cenizas
Aún así y todo es preferible a esos largos corredores sin fondo por detrás de los cuales el ángel del insomnio desesperado se mutila arrancándose las uñas y
yo estoy muerto con ella
Yo estoy muerto con ella / sin rumoroso llanto de azucenas, / desde un pecho que extingue sus ardientes cenizas, / desde la misma rosa de hielo en que ella habita
¿quién eres tú que pasas por la orilla desierta de mi noche gritando?…
Quién eres tú que pasas por la orilla desierta de mi noche gritando? / Yo estoy solo en el mundo y te escucho de lejos, / en la hora maldita en que se derrama e