En tierra sí, no en fama, consumida,
yaces, oh vida, cuanto más temblada,
de la púrpura al mármol derribada,
por, más que a sangre, a llanto abierta herida.
llorada ya de cuantos fue temida,
del hado no, del mundo respetada;
en quien, con vil usar sangrienta espada,
tantos quitó a la muerte en una vida.
Cuando poner presume en mil victorias
tintos los campos y los mares rojos,
desnudos centros de envidiosas glorias,
viste el suelo un traidor de sus despojos;
de horror, su lis; de ejemplo, las memorias;
de ocio, las manos; de piedad, los ojos.