Paseo en la terraza
y es un mayo de sol, de azul
sosiego, de cantos en las ramas
y de súbitos vuelos,
agua que suena en mis oídos
porque cae en el agua,
y hay ancha soledad
en este corazón antes poblado.
Me llegan oleadas de amor,
acarician mi piel,
y sé que es tu presencia
que me mira
desde la ciega eternidad.
Te necesito, ven,
acerca mi cabeza hasta tus hombros,
mi cuerpo ya está anciano,
y si tú estás
lo miras como a un niño
que está creciendo aprisa,
como sube el rosal,
y son sus rosas bellas,
huelen y te acompañan.
Me diste la existencia
y acaso, porque fui,
fue más feliz la tuya.
Hoy se apaga la tarde
con lentitud,
se acerca hasta el vacío;
y el día que se acaba
ha sido muy hermoso.