País Poema

Autores

francisco brines

despedida de un cuerpo

La ciudad se confunde con el campo
bajo la luz de las estrellas. Andas,
penetras en el frío descampado,
y aún flameas la mano. Muy oscuro
es el silencio que se posa firme
sobre las hojas de los cardos. Corres.
Un gran peso es mi frente, y es muy dura
la mirada que, desde el cuerpo hastiado,
arrojo a lo invisible. Vuelvo a casa,
y una calle tras otra, bajo un cielo
de luces aceradas, va mi sombra.
Dentro de mí, el pensamiento rueda
tras una sola idea de muy pobre
valor, y el alma, no conforme, gime
por ese acabamiento prematuro.
Y el corazón, en un momento aciago,
siente que, de sus sueños, han crecido
pequeñas sierpes solo, nada bueno.