Ven, apiadémonos de aquello cuya situación es mejor
que la nuestra.
Ven, amiga mía, y recuerda
que los ricos tienen sirvientes y
no amigos,
y nosotros tenemos amigos y no sirvientes.
Ven, apiadémonos de los casados y de los solteros.
La madrugada entra de puntillas
como una dorada Pavlova,
y yo estoy cercano a mi deseo.
Ninguna cosa en la vida es mejor
que esta hora de clara frescura,
la hora en que despertamos
juntos.