me habrías entendido
Me habrías entendido si hubieses esperado;
a igual que él, yo también pude haberte amado,
si ambos no hubiésemos sido impacientes,
destinados eternamente a disentir.
¿Cuál es el sentido del habla? El silencio se fortaleció
para que no sigamos deseando cosas que no fueron reveladas.
Y aunque todas las palabras que dijimos fueron amargas,
¿te las reprocharé, estando muerta?
No, deja que esta tierra, tu porción,
cubra igualmente el viejo rencor, separándonos:
siempre, en todo, en verdad fui tu amante;
siempre sostuve tu corazón.
He conocido a otras mujeres que eran tiernas,
así como tú eras fría, querida, con una extraña gracia.
¿Crees que me incliné por ellas, que me rendí,
yo, que te había encontrado buena?
Si hubiéramos sido pacientes, querida, si hubieras esperado,
contra la muerte, por ti, y mejor que él, yo habría luchado:
pero desde el principio estuvimos condenados
a estar para siempre en desacuerdo.
Tarde, demasiado tarde, vengo hasta ti, ahora la muerte
revela el amor que antes no estaba de nuestra parte:
en tu montículo, entre las rosas,
tristemente arrojo mi corazón.
No te despertaría, no, esto es lo cierto;
la Muerte y las Tinieblas llegan hasta mí;
y aquí, los que tanto amamos,
estábamos tan fríos y amargados
que casi no podemos disentir.