el único fantasma que he visto
El único fantasma que he visto
iba vestido de encaje,
su pie desprovisto de sandalias
y andaba como copos de nieve.
Su semblante era silencioso, como el de un pájaro,
pero rápido, como el de un ciervo,
su porte, como un mosaico pintoresco,
tal vez de muérdago.
Su conversación, rara,
Su risa, como la brisa
que se desvanece en hoyuelos
entre los árboles pensativos
Nuestra entrevista fue fugaz,
se mostró tímido conmigo;
y Dios no permita que mire hacia atrás,
¡desde aquel día fatídico!