perdido
Tocar el guante sobre su mano suave,
mirar la joya brillando en su anillo,
elevó mi corazón hacia un castillo
como la súbita canción de las aves.
Tocar su sombra sobre la hierba soleada,
quebrando su camino por el bosque oscuro,
llenó mi vida con un tembloroso orgullo,
lágrimas silenciosas en la tarde agotada.
Observé a las sombras reunirse en el olvido,
y sólo vivo para saber que lo he perdido,
pues se ha ido, perdido eternamente sin marcas,
como la tierna paloma que abandonó el arca.