País Poema - Autores

elizabeth siddal

agotada
Tus fuertes brazos me rodean, / Mi cabello se enamora de tus hombros; / Lentas palabras de consuelo caen sobre mi, / Sin embargo mi corazón no tiene descanso. / Por
al final
Oh, Madre, abre la amplia ventana / Y deja que entre el día; / Oscuras se tornan las colinas / Y los pensamientos comienzan a nadar. / Madre querida, toma mi joven
amor muerto
Nunca llores por un amor muerto, / Ya que rara vez el amor es verdadero. / Él cambia sus ropas del rojo al azul, / Y del más brillante azul al rojo, / El amor ha na
amor sincero
Adiós, noble Richard, / Tierno y valiente; / De rodillas beso / El polvo de tu tumba. / Ruega por mí, Richard, / Yaciendo solo / Con manos sinceras, / Hechas de piedra bl
amor y odio
No abras tus labios, necio, / Ni vuelvas tu rostro hacia mí; / Te derribará la furia del cielo, / Y entonces sí, tuya será mi gracia. / Borra tu sombra de mi camino
el paso del amor
Oh Dios, perdona que haya hundido mi vida / En un oscuro sueño de amor. / ¿Las lágrimas de la angustia alguna vez / Lavarán la pasión de mi sangre? / El amor custod
fragmento de una balada
Muchas millas sobre el campo y el mar / Hasta que mi amor pudo retornar, / De sus palabras no tengo recuerdos, / Sólo el de los árboles y el gemido del viento. / Y
la lujuria de los ojos
No rezo por el alma de mi Dama, / aunque antaño haya adorado su sonrisa; / Su destino final no me atormenta, / ni cuándo su belleza perderá su encanto. / Sólo me si
muerte prematura
No te lamentes con amargas lágrimas / Por la vida que pasa rápido; / Las puertas del cielo se abrirán anchas / Y hacia ellas me llevarán al final. / Siéntate dócil
otoño
Sobre su nueva y brillante tumba / Las hojas de otoño están cayendo, / Donde la hierba alta se inclina oyendo / El murmullo incesante de las olas. / Anciano otoño,
perdido
Tocar el guante sobre su mano suave, / mirar la joya brillando en su anillo, / elevó mi corazón hacia un castillo / como la súbita canción de las aves. / Tocar su s
un año y un día
Lentos días han pasado haciendo un año, / Lentas horas que hacen un día, / Desde que tomé a mi dulce primer amor / Y lo besé a la manera antigua; / Las verdes hojas
un bosque silencioso
Oh, silencioso bosque, te atravieso / Con el corazón tan lleno de miseria / Por todas las voces que caen de los árboles, / Y las hierbas que rasgan mis piernas. / D