en mi oficio o sombrío arte
Ejercido en la silenciosa noche
cuando sólo la luna se enfurece
y los amantes yacen juntos
con todas las penas en sus brazos,
junto a la luz que canta yo trabajo,
no por ambición o por el pan
no por ambición o tráfico de encantos
en escenarios de marfil,
sino por ese salario mínimo
de sus secretos corazones.
No para el hombre orgulloso,
que se aparta de la luna enfurecida,
que escribo yo estas páginas de espumas efímeras,
ni para los muertos encumbrados
entre sus ruiseñores y salmos,
sino para los amantes, para sus brazos
que abrazan la tristeza de los siglos,
que no pagan con elogios ni salarios,
y no hacen caso alguno de mi oficio o mi arte.