País Poema
Autores
dylan thomas
a llewellyn
a otros que a ti
acaso porque el ave del placer silbe
aferra estos antiguos minutos en el mes del cucú
ahora
al despertar, sola en una multitud de amores, cuando la luz de la mañana…
al principio era la estrella de tres puntas…
alimenta la luz
amor en el hospicio
antes que llamara
aquí en esta primavera
balada del señuelo de piernas largas
bendita primavera
casi sobre la víspera incendiaria…
ceremonia después de un bombardeo
cómo el animal que hay en mi
con el fénix bajo la pira…
cuando de pronto los cerrojos del crepúsculo
cuando desperté, la ciudad habló…
cuando el tiempo te alcance, como una tumba veloz…
cuando mis cinco sentidos campesinos vean
de los suspiros algo nace
demasiado altivo para morir, murió ciego y vencido…
dentro de su cabeza yacente
desde la primera fiebre del amor a su infortunio, desde el tierno segundo
después del funeral
diablo encarnado en una serpiente balbuceante…
doblo la esquina de la oración y ardo…
donde una vez las aguas de tu rostro
el demonio encarnado
el dolor ladrón del tiempo hacia afuera se arrastra…
el jorobado en el parque
el mar recién nacido
en dirección al altar, bajo la luz del búho, a mitad del camino de la casa…
en el aniversario de una boda
en el principio era la estrella de tres puntas…
en el sol como semilla de mostaza…
en el sueño campestre
en mi oficio o mi arte sombrío
en mi oficio u hosco arte
en mi trigésimo año camino del paraíso…
entonces mi neófito estaba
entre los muertos en el ataque al alba había un hombre de cien años
érase otra vez
es la campana de lengua polvorienta de los pecadores que a los templos me ciñe…
es un cuento de invierno…
este pan que yo parto
fern hill
hace una pena
hago esto en una ausencia tumultuosa
halla la carne sobre los huesos que pronto estarán desnudos…
hasta que la oscuridad creadora de la humanidad…
hay orejas que oyen en las torres
he ansiado alejarme
hoy este insecto
la conversación de los rezos
la conversación de los rezos que está por pronunciar…
la cúpula se estira
la fuerza que por el verde tallo impulsa a la flor
la fuerza que por el verde tallo impulsa la flor
la losa decía a fecha de su muerte
la luz irrumpe donde ningún sol brilla
la mano que firmó el papel
la semilla-latente no abordará…
lamento
me hice camarada del sueño que besaba mi mente…
mi héroe desnuda sus nervios a lo largo de mi cintura…
mi mundo es pirámide
no entres dócil en esa buena noche
no entres dócilmente en esa buena noche
no entres dócilmente en esa noche quieta
nuestros sueños de eunuco
nunca desde esta ira
oh hazme una máscara
plegaria
por entre las gargantas, donde se cruzan muchos ríos…
por qué el viento del este
prólogo
qué pronto el sol sirviente
quién…
si los faroles brillaran
si me hiciera cosquillas el roce del amor
si mi cabeza causara el más mínimo dolor
sin trabajar con las palabras durante tres meses estériles…
sobre la colina de sir john
sobre todo cuando el viento de octubre
soñé mi génesis en sudores de sueño, irrumpía…
tendidos en la arena, alerta al amarillo…
todo, todo y todo los mundos áridos levantan
un cambio en los climas del corazón
un santo a punto de caer
una extraña ha venido…
una vez era el color del decir
una vez hubo un salvador
veinticuatro años rememoran las lágrimas de mis ojos…
veo a los muchachos del verano en su ruina
vuelvo la esquina de la plegaria y ardo…
y dije al llegar la primavera…
y la muerte no tendrá dominio
y la muerte no tendrá dominio (elizabeth azcona cranwell)
y la muerte no tendrá señorío
y la muerte perderá su dominio
y no tendrá poder la muerte
yace tranquilo, duerme en paz, tú que sufres…
yo, en mi imagen intrincada, a caballo en dos planos…
¿hubo un tiempo en que los danzantes con sus violines?…
¿hubo un tiempo?…
¿no haces las veces de mi padre?
¿se dirá que los dioses cascan las nubes?
¿se dirá que los dioses entrechocan las nubes?…