País Poema

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dulce maría loynaz

la última hora

Por mísero cinismo compelido
se encuentra Judas en aquella cena
y aunque la envidia y el temor refrena
entorna las pupilas confundido.
Cristo, de sus ensueños abstraído,
y con palabra de dulzura plena
sin ira dice, con quietud serena:
“¡Uno que aquí se encuentra, me ha vendido!”
Entonces los apóstoles temblaron;
mirándose con miedo, vacilaron…
y Pedro, levantándose exclamó:
-¡Di quién es de nosotros el culpable
para escupir el rostro al miserable!-
y Cristo nada dijo. Sonrió.