¿De qué lejana y encendida altura
bajó el amor hasta tocar mi puerta?
Surgió desnudo entre la sombra yerta
y amaneció en mis labios su dulzura.
Su palabra cuajada de ternura
es en mi sangre tibia flor abierta.
Arcángel que en mis venas se despierta
y borra de mi voz toda amargura.
Atada estoy al mástil de su nave
por la húmeda caricia de hondos lazos…
Al filo de su voz salta la llave
que guardaba la angustia de mi verso.
Por él arrullo al mundo entre mis brazos
y aspiro en una rosa el universo.