¿no te importa?
Amo y no amo: Señor, y me rompe el corazón
el amar y no amar.
Encubierto en tu glorioso andar,
lejos en tu alto santuario,
¿acaso no me amas, Señor?,
¿acaso no velas por mí?
Pues yo te amo allá o aquí,
y aceptaré con tu corazón roto,
acuéstate.
Señor, estaba bien conmigo misma
en aquel pasado irrecuperable,
cuando me sentía alegre y joven,
inalterable,
¿y quién sino yo?,
todavía alegre, todavía joven,
ante el dolor imperturbable,
invisible a la vista y el corazón;
Oh, Señor, ¿cuánto tiempo más?
Te veo tal como eres,
aceptaré tu corazón desfalleciente,
sé fuerte.
Acuéstate, sé fuerte, al menos hoy;
pero, Señor, el mañana,
¿qué hay del mañana, Señor?
¿Habrá descanso del trabajo?
¿Habrá tregua para el dolor?
¿Serás el verde sobre los pastos,
y un sepulcro estéril para mí?
¿Te alegrarás del desengaño?
¿Acaso no he muerto por ti?
¿No he vivido por ti?,
déjame mañana.