No esperé así la vida:
el asombro, la ráfaga instantánea de la dicha,
la humillación,
el tedio.
Pero es que aún la lava del Vesubio
nos podría abrasar, o tal vez los milagros
de la cima del Etna o la belleza
del mar semidivino.
No esperé así la vida:
paraísos perdiéndose
o batallas perdidas de antemano.