Por qué tengo tanto miedo
corriendo por la calle
que está ardiendo.
Después de todo, no hay gente aquí
solo el fuego zumbando hacia el cielo
y ese estampido no es de una bomba,
solo son tres pisos derrumbándose.
Llamas desnudas liberadas danzan,
agitan sus brazos
a través de los agujeros de las ventanas.
Es pecaminoso
espiar
llamas desnudas,
es pecaminoso escuchar a escondidas
el discurso del fuego liberado.
Me escapo de ese discurso
que resonó sobre la tierra
mucho antes que el discurso humano.