Estoy hecha un ovillo
como un perro
que tiene frío.
Quién me dirá
por qué nací,
por qué esta monstruosidad
llamada vida.
Suena el teléfono. Tengo que dar
un recital de poesía.
Entro.
Cien personas, cien pares de ojos.
Me miran, esperan.
Y sé muy bien qué.
Se supone que debo decirles
por qué nacieron,
por qué existe
esta monstruosidad llamada vida.