william allingham
el leprechaunLos días de verano son cálidos, / subterráneo se vuelve en invierno, / riéndose de la tormenta. / Pon tu oreja cerca de la colina. / ¿No oyes el pequeño clamor, / el ajetreado rumor de un martillo élfico, / l
la capilla en ruinasEn la costa, un charco de tierra / Rodea una capilla arruinada, / Custodiada por altas hierbas; / Dónde los días y las noches pasan / Sin oír ningún sonido humano. / Lamida por mares solitarios, / Sacudida po
las hadasArriba en la aireada montaña, / Abajo en la sombría cañada, / Nos desafiamos a la caza / Por temor a la pequeña gente, / Diminuta gente, buena gente, / Marchando unidos, diligentes, / ¡Chaquetas verdes, gorro
un sueñoEscuché a los perros aullar en la noche de luna; / fui a la ventana para observar la vista; / todos los muertos que había conocido / marchaban uno a uno y de dos en dos. / Así fueron pasando; / vecinos todo
una lápidaLejos de la iglesia cava su tumba, / En un montículo verde detrás de las hojas, / En el oeste y el ocaso, en un mar de nubes rojas, / Allí erige su roca húmeda, / Con letras y números mortales, / Un arpa y