PAIS POEMA

Libros de robert frost

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robert frost

abedules
Cuando veo abedules oscilar a derecha / y a izquierda, ante una hilera de árboles más oscuros, / me complace pensar que un muchacho los mece. / Pero no es un muchacho quien los deja curvados, / sino las t
aceptación
Cuando el sol exhausto arroja sus rayos sobre las nubes / y cae ardiendo sobre el golfo debajo, / no se oye voz en la naturaleza que se lamente / por lo que ha pasado. Las aves, al menos, / deben saber qu
alto en el bosque en una noche de invierno
Me imagino de quién son estos bosques. / Pero en el pueblo su casa se encuentra; / no me verá parada en este sitio, / ante sus bosques cubiertos de nieve. / Mi pequeño caballo encuentra insólito / parar aqu
amor y una pregunta
Un extraño llegó hasta la puerta en el ocaso, / y habló con el justo novio. / Llevaba una vara blanca y verde en la mano, / que a su vez sostenía todas sus posesiones. / Preguntó, más con los ojos que con
arrobamiento
La lluvia le dijo al viento: / -Empuja tú que yo azoto- / y tánto hirieron el soto / que de las flores altivas, / doblegadas pero vivas, / yo sentía el sufrimiento.
cuando ella, mi pena, está conmigo…
Cuando ella, mi Pena, está conmigo, / Piensa que estas jornadas oscuras y lluviosas / De otoño, son aquellas sin duda más hermosas / En el año: es el árbol sin follaje su amigo / Y el sendero de hierbas c
cuando hoy me hallaba yo lejos de aquí…
“Cuando hoy me hallaba yo lejos de aquí, / paseando sola, / quieta y tranquila / era la tarde. / Sobre una flor incliné mi cabeza / y oí tu voz. / ¡Oh, no digas que no, porque entendí…! / Me hablaste desde aque
despojos de los muertos
Dos hadas, / en un tranquilo día de verano, / llegaron al bosque / para jugar con las flores. / Las flores que recogieron / fueron esparcidas en el suelo / para los demás, y aquellos / para que otros las pudier
el arroyo hyla
En junio nuestro arroyo corría sin canción ni velocidad. / Buscado por mucho, será hallado / por irse acariciando el subsuelo / (y llevar consigo la raza Hyla / que cantaba en la niebla hace un mes / como c
el camino no elegido
Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo, / Y apenado por no poder tomar los dos / Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie / Mirando uno de ellos tan lejos como pude, / Hasta donde se pe
el camino sin tomar
Dos caminos se bifurcaron en un ocre bosque, / y lamento no haber podido andar ambos / y al ser un viajante, un largo tiempo permanecí / y bajé la mirada tan lejos como pude / hasta el punto de doblez en
el corazón no puede creer en devoción…
El corazón no puede creer en devoción / Mayor que la de ser playa del océano, / Manteniendo la curva de una posición, / Contando una infinita repetición.
el muro de reparación
Algo hay que no ama un muro, / que lo hace hincharse bajo el suelo helado, / y derriba las piedras de arriba y de abajo; / y los cazadores lo han oído también: / hacen huecos donde ni siquiera quedan dos
el pastizal
Voy a limpiar el arroyo, en los pastos… / Sólo rastrillaré las hojas secas. / (Y quizás me detenga hasta ver clara el agua.) / No, no tardaré mucho. -Ven también. / Voy a buscar el lindo ternerillo / que se
el peligro de la esperanza
Es justo allí / a mitad de camino entre / el huerto desnudo / y el huerto verde, / cuando las ramas están a punto / de estallar en flor, / en rosa y blanco, / que tememos lo peor. / Pues no hay región / que a cualq
el potro desbocado
Tiempo ha, cuando la nieve empezaba a caer, / nos detuvimos junto, a unos pastos… ¿De quién será / aquel potro?», dijimos. El pequeño Morgan había / puesto una pata delantera sobre el muro de piedra / y l
el sonido de los árboles
Me pregunto por los árboles. / ¿Por qué deseamos soportar / siempre sus sonidos / más que otro sonido / tan cerca de nuestra morada? / Los sufrimos día tras día / hasta que perdemos toda medida del ritmo, / y l
el teléfono
«Cuando hoy me hallaba yo lejos de aquí, / paseando sola, / quieta y tranquila / era la tarde. / Sobre una flor incliné mi cabeza / y oí tu voz. / ¡Oh, no digas que no, porque entendí…! / Me hablaste desde aque
en la linde del bosque no había más sonido…
En la linde del bosque no había más sonido / que el leve cuchicheo de una larga guadaña / hablando con la tierra. No sé qué le diría. / Quizás le contaba algo sobre el calor del sol, / o quizás algo acerc
en un cementerio en desuso
Los vivos llegan pisando el pasto / para leer las lápidas en la colina; / el cementerio dibuja la vida todavía, / pero nunca más a los muertos. / Los versos en ellas repiten: / "Los vivos que llegan hoy / a l
encerradas fuera
Como se lo dijeron a un niño / Cuando cerramos la llave por la noche, / siempre encerramos las flores afuera / y las dejamos apartadas de la luz de las ventanas. / La vez que soñé que alguien agitaba la p
familiarizado con la noche
He estado familiarizado con la noche. / He caminado en la lluvia, y fuera de ella. / He cruzado la luz más alejada de la ciudad. / He observado el carril más triste de la capital. / He pasado junto al vig
fuego y hielo
El mundo acabará, dicen, presa del fuego; / otros afirman que vencerá el hielo. / Por lo que yo sé acerca del deseo, / doy la razón a los que hablan de fuego. / Mas si el mundo tuviera que sucumbir dos ve
hacia mi mismo
Uno de mis deseos es que aquellos árboles oscuros, / Tan viejos y firmes que la brisa apenas los penetra, / No fuesen la máscara de una penumbra discreta, / Estiradas sombras, lejos al borde del destino
intimidad con la noche
Sé lo que es la nocturna intimidad. / He salido con lluvia, con lluvia he regresado. / He pasado las últimas luces de la ciudad. / El callejón más triste he contemplado. / He cruzado al sereno que hace su
la casa fantasma
Habito, lo sé, en una solitaria casa, / Que hace muchos veranos desapareció, / Salvo las paredes del sótano ningún rastro dejó, / Muros donde se abate la luz del día, / Donde las fresas salvajes se arrast
la noche invernal de un anciano
Más allá de las puertas, a través de la frío / que barre la ventana formando unas estrellas / dispersas, en la sombra, el mundo observa su cara: / La habitación está vacía. Y duerme. / La lámpara inclinad
la puerta en la oscuridad
Caminando de habitación en habitación, en la oscuridad, / estiré los brazos a ciegas para proteger mi frente; / pero olvidé entrelazar los dedos, siquiera ligeramente, / o de cerrar los brazos en forma
la risa del demiurgo
Estaba lejos en la monotonía de la madera; / corriendo con alegría en el sendero del Demonio, / aunque sabía que lo que cazaba no era un verdadero dios. / Justo cuando la luz comenzaba a decrecer, / lo es
lo más cercano
Pensó que él solo podía captar el universo; / Pero la única voz que obtuvo por respuesta / Fue el eco falso eco de sí mismo / Que provenía del abismo, / al otro lado del lago. / Una mañana, desde una roca e
lo más próximo
Pensó que a solas podía captar el universo entero; / Pero la única voz que obtuvo por respuesta / Fue el falso eco de sí mismo / Que procedía del precipicio, / al otro lado del lago. / Una mañana, desde una
me vienes a buscar al trabajo esta noche…
Me vienes a buscar al trabajo esta noche / con la cena sobre la mesa, y veremos / si puedo dejar de enterrar los blancos / suaves pétalos caídos del manzano. / (Sí, suaves pétalos, pero no tan estériles, /
mi mariposa
Tus amadas flores están muertas, / y el loco sol asaltante / que tanto te ha atemorizado, / ha huido o está muerto: / sólo yo estoy a salvo / (¡aunque eso no te entristezca!) / sólo yo estoy a salvo, / no ha qu
nada dorado permanece
El primer tinte de la naturaleza es dorado, / Para mantener su verde más intenso. / Su hoja temprana va floreciendo / Y vive apenas una instante. / La hoja muere al caer, danzante, / Como se hundió el Edén
nada dorado puede permanecer
El primer tinte de la naturaleza es dorado, / para mantener su verde más intenso. / Su hoja temprana va floreciendo / y vive apenas una instante. / La hoja muere al caer, danzante, / como se hundió el Edén
noche invernal de un anciano
Más allá de las puertas, a través de la helada / que cubre la ventana formando unas estrellas / dispersas-, en la sombra, el mundo esta mirando / su cara: está vacía la habitación. Y duerme. / La lámpara
siega
En la linde del bosque no había más sonido / que el leve cuchicheo de una larga guadaña / hablando con la tierra. No sé qué le diría. / Quizás le contaba algo sobre el calor del sol, / o quizás algo acerc
tiempo ha, cuando la nieve empezaba a caer…
Tiempo ha, cuando la nieve empezaba a caer, / nos detuvimos junto, a unos pastos… ¿De quién será / aquel potro?”, dijimos. El pequeño Morgan había / puesto una pata delantera sobre el muro de piedra / y l
un alto en el bosque en una noche nevada
De quién son estos bosques, creo que lo sé. / En el pueblo se encuentra su casa; / él no me verá parar aquí, / para ver cómo su bosque se cubre de nieve. / Mi pequeño caballo debe pensar que es extraño / de
un alto en el bosque mientras nieva (otra versión)
De quién es este bosque, saber creo / -en el poblado su morada veo- / no habrá de sorprenderme contemplando / cubrir su bosque el invernal blanqueo. / Mi caballito se dirá extrañado / que, sin granja cercan
un extraño llegó hasta la puerta en el ocaso…
Un extraño llegó hasta la puerta en el ocaso, / Y habló con el justo novio. / Llevaba una vara blanca y verde en la mano, / Que a su vez sostenía todas sus cargas. / Preguntó, más con los ojos que con los
un pájaro menor
He deseado que un ave se alejara / Con su canto monótono del umbral de mi casa. / Desde la puerta le he batido palmas / Cuando creí que ya no lo aguantaba. / En parte debió ser mía la culpa. / El mal no era
una hormiga en el mantel…
Una hormiga en el mantel / se topó con una polilla dormida / mucho más grande que ella. / No mostró la menor sorpresa. / No era asunto suyo. / Apenas la rozó / y se fue a cumplir con su deber. / Sin embargo, si
una vez, junto al pacífico
Las aguas agitadas con gran fragor rompían. / Y las olas cimeras, al ver las que venían, / hacer algo querían a la costa cercana / que el mar jamás ha hecho a la tierra su hermana. / Bajas e hirsutas eran