País Poema - Autores

olga orozco

al pie de la letra
El tribunal es alto, final y sin fronteras. / Sensible a las variaciones del azar como la nube o como el fuego, / registra cada trazo que se inscribe sobre los
andante en tres tiempos
Más borroso que un velo tramado por la lluvia sobre los ojos de la lejanía, / confuso como un fardo, / errante como un médano indeciso en la tierra de nadie, / si
aquí están tus recuerdos
Aquí están tus recuerdos: / este leve polvillo de violetas / cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas; / tu nombre, / el persistente nombre que abandonó tu ma
aquí hay un tibio lecho de perdón y condenas…
Aquí hay un tibio lecho de perdón y condenas / -injurias del amor- / para la insomne rebeldía del Pródigo. / Sí. Otra vez como antaño alguien se sobrecoge cuando /
aun menos que reliquias
Son apenas dos piedras. / Nada más que dos piedras sin inscripción alguna, / recogidas un día para ser sólo piedras en el altar de la memoria. / Aun menos que rel
aunque se borren todos nuestros rastros igual que las bujías en el amanecer
Aunque se borren todos nuestros rastros igual que las bujías en el amanecer / y no puedas recordar hacia atrás, como la Reina Blanca, déjame en el aire la son
cabalgata del tiempo
Inútil. Habrá de ser inútil, nuevamente, / suspender de la noche, sobre densas corrientes de follaje, / la imagen demorada de un porvenir que alienta en la memo
cantata sombría
Me encojo en mi guarida; me atrinchero en mis precarios / bienes. / Yo, que aspiraba a ser arrebatada en plena juventud por un / huracán de fuego / antes de convert
cantos a berenice (01)
Si la casualidad es la más empeñosa jugada del destino, / alguna vez podremos interrogar con causa a esas escoltas de genealogías / que tendieron un puente desd
cantos a berenice (07)
Aún conservas intacta, memoriosa, / la marca de un antiguo sacramento bajo tu paladar: / tu sello de elegida, tu plenilunio oscuro, / la negra sal del negro escar
cantos a berenice (13)
Se descolgó el silencio, / sus atroces membranas desplegadas como las de un / murciélago anterior al diluvio, / su canto como el cuervo de la negación. / Tu boca ya
como si fueran sombras de sombras que se alejan las palabras…
Como si fueran sombras de sombras que se alejan las palabras, / humaredas errantes exhaladas por la boca del viento, / así se me dispersan, se me pierden de vis
con esta boca, en este mundo
No te pronunciaré jamás, verbo sagrado, / aunque me tiña las encías de color azul, / aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro, / aunque derrame sobre mi
cuando alguien se nos muere
Fue necesario el grave, solitario lamento del viento entre los árboles, / para que tú supieras más que nadie ese desesperado resonar, / ese rumor sombrío con qu
densos velos te cubren, poesía
No es en este volcán que hay debajo de mi lengua falaz / donde te busco, / ni es esta espuma azul que hierve y cristaliza en mi / cabeza, / sino en esas regiones qu
desdoblamiento en máscara de todos
Lejos, / de corazón en corazón, / más allá de la copa de niebla que me aspira desde el fondo / del vértigo, / siento el redoble con que me convocan a la tierra de n
después de los días
Será cuando el misterio de la sombra, / piadosa madre de mi cuerpo, haya pasado; / cuando las angustiadas palomas, mis amigas, no repitan / por mí su vuelo funera
detrás de aquella puerta
En algún lugar del gran muro inconcluso está la puerta, / aquella que no abriste / y que arroja su sombra de guardiana implacable en el / revés de todo tu destino
detrás del vaho blanco está el orden, la invitación o el ruego…
Detrásdelvahoblancoestáelorden,lainvitaciónoelruego, / cadaunoencendiendosusseñales, / centelleandoalolejosconlasjoyasdelatentaciónoelrayodelpeligro. / Eraunagran
día para no estar
Vete, día maldito; / guarda bajo tus párpados de yeso la mirada de lobo / que me olvida mejor; / camina sobre mí con tu paso salvaje, simulando un / desierto entre
duro brillo, mi boca
Como una grieta falaz en la apariencia de la roca, como un / sello traidor fraguado por la malicia de la carne, esta boca / que se abre inexplicable en pleno ro
el adiós
La sentencia era como esos calcos en que el relieve del amor / deja un vacío semejante a sus culpas. / Me arrojaron al mundo en mi ataúd de hielo. / Una tierra si
el jardín de las delicias
¿Acaso es nada más que una zona de abismos y volcanes en / plena ebullición, predestinada a ciegas para las ceremonias de la / especie en esta inexplicable trav
el obstáculo
Es angosta la puerta / y acaso la custodien negros perros hambrientos y / guardias como perros, / por más que no se vea sino el espacio alado, / tal vez la muestra
el pródigo
Aquí hay un tibio lecho de perdón y condenas / -injurias del amor- / para la insomne rebeldía del Pródigo. / Sí. Otra vez como antaño alguien se sobrecoge cuando /
el retoque final
Es este aquel que amabas. / A este rostro falaz que burla su modelo en la leyenda, / a estos ojos innobles que miden la ventaja de haber volcado / (a ciegas tu de
el sello personal
Estos son mis dos pies, mi error de nacimiento, / mi condena visible a volver a caer una vez más bajo las / (implacables ruedas del zodíaco, / si no logran volar.
en donde la memoria es una torre en llamas
No, ninguna caída logró trocarse en ruinas / porque yo alcé la torre con ascuas arrancadas de cada / infierno del corazón. / Tampoco ningún tiempo pronunció ningú
en el final era el verbo
Como si fueran sombras de sombras que se alejan las palabras, / humaredas errantes exhaladas por la boca del viento, / así se me dispersan, se me pierden de vis
en la brisa, un momento
a Valerio / -¡Ya se fue! ¡Ya se fue! - se queja la torcaza. / Y el lamento se expande de hoja en hoja, / de temblor en temblor, de transparencia en transparencia,
en tu inmensa pupila
Me reconoces, noche, / me palpas, me recuentas, / no como avara sino como una falsa ciega, / o como alguien que no sabe jamás quién es la náufraga y quién la ende
entre perro y lobo
Me clausuran en mí. / Me dividen en dos. / Me engendran cada día en la paciencia / y en un negro organismo que ruge como el mar. / Me recortan después con las tijer
es este aquel que amabas…
Es este aquel que amabas. / A este rostro falaz que burla su modelo en la leyenda, / a estos ojos innobles que miden la ventaja de haber volcado a ciegas tu des
ésa es tu pena
Ésa es tu pena. / Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no existieras / y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amanecer
esfinges suelen ser
Una mano, dos manos. Nada más. / Todavía me duelen las manos que me faltan, / esas que se quedaron adheridas a la barca fantasma que me trajo / y sacuden la costa
esos pequeños seres
En un país que amaba ya estará anocheciendo. / Coronados por sus mustias guirnaldas, / esos pequeños seres creados cuando la oscuridad / vuelven a poblar con sus
espejo en lo alto
No sé si habrás logrado componer tu escritura / con aquel minucioso tapiz de hojas errantes que organizaba huecos y relieves, / prolijos ideogramas en este desm
fue necesario el grave, solitario lamento del viento entre los árboles…
Fue necesario el grave, solitario lamento del viento entre los árboles, / para que tú supieras más que nadie ese desesperado resonar, / ese rumor sombrío con qu
hay en algunos ojos esas borras de añil que dejan los crepúsculos…
Hay en algunos ojos esas borras de añil que dejan los crepúsculos / al evaporarse / –un ala que perdura, una sombra de ausencia– / Son ojos hechos para distinguir
he acumulado días y noches con amor, con paciencia…
He acumulado días y noches con amor, con paciencia / —ah, con ira también, un resplandor de tigres en la oscura / desdicha—; / los he petrificado alrede
jugabas a esconderte entre los utensilios de cocina
XIV / Jugabas a esconderte entre los utensilios de cocina / como un extraño objeto tormentoso entre indecibles faunas, / o a desaparecer en las complicidades del
la cartomancia
Oye ladrar los perros que indagan el linaje de las / sombras, / óyelos desgarrar la tela del presagio. / Escucha. Alguien avanza / y las maderas crujen debajo de tu
la casa
Temible y aguardada como la muerte misma / se levanta la casa. / No será necesario que llamemos con todas nuestras lágrimas. / Nada. Ni el sueño, ni siquiera la l
la corona final
Si puedes ver detrás de los escombros, / de tantas raspaduras y tantas telarañas como cubren el hormiguero de otra vida, / si puedes todavía destrozarte otro po
la mala suerte
Alguien marcó en mis manos, / tal vez hasta en la sombra de mis manos, / el signo avieso de los elegidos por los sicarios de la desventura. / Su tienda es mi mora
las muertes
He aquí unos muertos cuyos huesos no blanqueará la / lluvia, / lápidas donde nunca ha resonado el golpe tormentoso / de la piel del lagarto, / inscripciones que nad
lejos, de corazón en corazón
Lejos, / de corazón en corazón, / más allá de la copa de niebla que me aspira desde el fondo del vértigo, / siento el redoble con que me convocan a la tierra de n
lejos, desde mi colina
A veces sólo era un llamado de arena en las ventanas, / una hierba que de pronto temblaba en la pradera quieta, / un cuerpo transparente que cruzaba los muros c
les jeux sont faits
¡Tanto esplendor en este día! / ¡Tanto esplendor inútil, vacío, traicionado! / ¿Y quién te dijo acaso que vendrían por ti días dorados / (en años venideros? / Días
los reflejos infieles
Me moldeó muchas caras esta sumisa piel, / adherida en secreto a la palpitación de lo invisible / lo mismo que una gasa que de pronto revela figuras / emboscadas
más borroso que un velo tramado por la lluvia sobre…
Más borroso que un velo tramado por la lluvia sobre / los ojos de la lejanía, confuso como un fardo, / errante como un médano indeciso en la tierra de nadie, / si
me encojo en mi guarida; me atrinchero en mis precarios…
Me encojo en mi guarida; me atrinchero en mis precarios / bienes. / Yo, que aspiraba a ser arrebatada en plena juventud por un / huracán de fuego / antes de convert
mientras muere la dicha
He visto a la dicha perderse gritando por un umbrío y / solitario bosque, / donde el último día pasaba, silencioso, / olvidando a los hombres como a gastadas hoja
mujer en su ventana
Ella está sumergida en su ventana / contemplando las brasas del anochecer, posible todavía. / Todo fue consumado en su destino, definitivamente inalterable desd
no comiste del loto del olvido
VI / No comiste del loto del olvido / -el homérico privilegio de los dioses-, / porque sabías ya que quien olvida se convierte en objeto / inanimado / -nada más que e
no es en este volcán que hay debajo de mi lengua falaz donde te busco…
No es en este volcán que hay debajo de mi lengua falaz donde te busco, / ni es esta espuma azul que hierve y cristaliza en mi cabeza, / sino en esas regiones qu
no estabas en mi umbral
No estabas en mi umbral / ni yo salí a buscarte para colmar los huecos que fragua la nostalgia / y que presagian niños o animales hechos con la sustancia de la
no hay puertas
Con arenas ardientes que labran una cifra de fuego sobre el tiempo, / con una ley salvaje de animales que acechan el peligro desde su madriguera, / con el vérti
no sé si habrás logrado componer tu escritura…
No sé si habrás logrado componer tu escritura / con aquel minucioso tapiz de hojas errantes que organizaba huecos y relieves, / prolijos ideogramas en este desm
objetos al acecho
¿Dónde oculta el peligro sus lobos amarillos? / No hay ni siquiera un pliegue en la corriente inmóvil que / tapiza este día; / ni un zarpazo fugaz contra el manso
olga orozco
Yo, Olga Orozco, desde tu corazón digo a todos que / muero. / Amé la soledad, la heroica perduración de toda fe, / el ocio donde crecen animales extraños y planta
oye ladrar los perros que indagan el linaje de las…
Oye ladrar los perros que indagan el linaje de las / sombras, óyelos desgarrar la tela del presagio. / Escucha. Alguien avanza / y las maderas crujen debajo de tu
para destruir a la enemiga
Mira a la que avanza desde el fondo del agua borrando el día con sus manos, / vaciando en piedra gris lo que tú destinabas a memoria de fuego, / cubriendo de ce
para emilio en su cielo
Aquí están tus recuerdos: / este leve polvillo de violetas / cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas; / tu nombre, / el persistente nombre que abandonó tu ma
para este día
Reconozco esta hora. / Es esa que solía llegar enmascarada entre los pliegues de otras horas; / la que de pronto comenzaba a surgir como un oscuro arcángel detr
para hacer un talismán
Se necesita sólo tu corazón / hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios. / Un corazón apenas, como un crisol de brasas para la idolatría. / Nada más que u
pavana del hoy para una infanta difunta que amo y lloro
(A A.Pizarnik) / Pequeña centinela, / caes una vez más por la ranura de la noche / sin más armas que los ojos abiertos y el terror / contra los invasores insolubles
pequeña centinela…
Pequeña centinela, / caes una vez más por la ranura de la noche / sin más armas que los ojos abiertos y el terror / contra los invasores insolubles en el papel en
puntos de referencia
He acumulado días y noches con amor, con paciencia / ??ah, con ira también, un resplandor de tigres en la oscura desdicha??; / los he petrificado alrededor del
rapsodia en la lluvia
Ahora / desde tu ahora estarás viendo / bajo esta misma lluvia las lluvias del diluvio / y aquellas que lavaron las rosas avegonzadas de Caldea / o las que se escur
se descolgó el silencio
Se descolgó el silencio, / sus atroces membranas desplegadas como las de un murciélago anterior al diluvio, / su canto como el cuervo de la negación. / Tu boca ya
si la casualidad es la más empeñosa jugada del destino
Si la casualidad es la más empeñosa jugada del destino, / alguna vez podremos interrogar con causa a esas escoltas de genealogías / que tendieron un puente desd
un rostro en el otoño
La mujer del otoño llegaba a mi ventana / sumergiendo su rostro entre las vides, / reclinando sus hombros, sus vegetales hombros, en las nieblas, / buscando inúti
vuelve cuando la lluvia
Hermanas de aire y frío, hermanas mías: / ¿cuál es esa canción que se prolonga por las ramas y rueda contra el vidrio? / ¿Cuál es esa canción que yo he perdido
yo, olga orozco, desde tu corazón digo a todos que…
Yo, Olga Orozco, desde tu corazón digo a todos que / muero. / Amé la soledad, la heroica perduración de toda fe, / el ocio donde crecen animales extraños y planta
¿acaso es nada más que una zona de abismos y volcanes…
¿Acaso es nada más que una zona de abismos y volcanes en plena ebullición, predestinada a ciegas para las ceremonias de la especie en esta inexplicable trav