PAIS POEMA

Libros de marceline desbordes-valmore

Autores

marceline desbordes-valmore

a mis críticos
Hay muchas flores, pero pocas / Darán fruto en el mundo, / Todas llaman a la puerta de la vida, / Pero muchas se sacuden muertas. / Es fácil escribir versos / Cuando nada tienes que decir, / Enfilando palabra
de lo tarde que es ya estoy alarmada
De lo tarde que es ya estoy alarmada. / El tiempo cual relámpago ha huido; / doce veces la hora el aire ha herido, / ¡y todavía junto a ti sentada! / No he sentido un momento soñoliento desmayo, / creía ver
día de oriente
Era un día gemelo de aquel hermoso día / que por quemarlo todo, el amor encendía. / Fue el día sin igual, de caridad divina / en cuya azul atmósfera la eternidad camina / y en la cual, liberada de su peso
era tuya, quizás, antes de conocerte…
Era tuya, quizás, antes de conocerte. / Mi vida, al tomar forma, a la tuya fue prometida; / tu nombre me lo dijo, al turbarme de imprevisto. / Tu alma, en él oculta, se reveló a la mía. / Un buen día lo o
esta mañana vi rosas, quise traerlas…
Esta mañana vi rosas, quise traerlas; / Pero tantas quería traer entre mi falda, / Que entre todos sus nudos no pude contenerlas. / Mas sus nudos se han roto y las rosas cayeron / Al mar azul, llevadas po
la amiga
Cuando mi sombra al sol tiembla sola y se inclina, / cuando busco unos pasos en torno a los míos, / cuando escucho atenta, y digo muy bajito: / “¡No hay nadie!”, una eterna sombra joven, divina / se eleva
las dos amistades
Dos amistades hay, igual que dos amores: / una es como la imprudencia, / como los niños reidores. / Y con todo encanto, es descrita divinamente una amistad de niñas: / ………………….. / Luego, la otra amistad, má
los dos amores
Era el Amor más alocado que hondo; / su débil flecha el corazón rozando, / ligera fue como un gran embuste. / ………………….. / Ofrecía el placer sin hablar de ventura. / ………………….. / En tus ojos fue donde vi que ha
los separados
No escribas. Estoy triste y quisiera extinguirme. / El hermoso verano sin ti, es una noche sin luz. / He cerrado mis brazos que no pueden alcanzarte, / Llamar a mi corazón es llamar a una tumba. / ¡No esc
ocúltame tus ojos llenos de alma y de pena…
Ocúltame tus ojos llenos de alma y de pena. / Con sombrero de flores; soy el Gozo en persona. / ¡Ay, corazón ilógico, para ti mismo enigma! / En mi seguridad no ves más que un delirio. / ¿Harto débil escl
oh quédate
Oh, quédate siempre conmigo, / ¡Sabes que te quiero tanto! / Todas tus añoranzas / Solo yo sé escuchar; / En la sombra de la oscuridad / Te asemejo a un príncipe, / Que mira profundamente en las aguas / Con ojo
preguntáis si el amor hace feliz…
Preguntáis si el amor hace feliz; / lo promete, creedle, aún por un día. / ¡Ah! por un día de vida amorosa… ¿quién no moriría? / La vida está en el amor… / Sin él, tu corazón es un hogar sin llama; / él tod
renunciamiento
Perdonadme, Señor, mi semblante afligido; / bajo la feliz frente colocasteis las lágrimas: / de tus dones, Señor, es el que no he perdido. / Don menos codiciado, quizá sea el mejor. / Yo ya no he de morir
si habláis no escucho
Si habláis no escucho, / Ni lo niego, ni os alabo; / Bailad como os conviene, / Ni os silbo, ni aplaudo; / Pero nadie podrá / Atraerme con su flauta; / Es mi destino: la verdad / Solo buscarla en mi alma.
sobre bancas de madera, en la taberna triste y baja…
Sobre bancas de madera, en la taberna triste y baja, / Donde entra el día a través de ventanas sucias, / Al lado de largas mesas se quedaba sombría, / Con caras oscurecidas, una banda errante, / Niños pob
soy la plegaria que cruza…
Soy la plegaria que cruza / este mundo donde nada es mío: / soy la paloma en el cielo, / amor, por donde te voy buscando. / Rozando la ruta fecunda, / espigando la vida a cada paso, / he ganado los dos flanco
te escribo, aunque ya sé que ninguna mujer…
Te escribo, aunque ya sé que ninguna mujer / debe escribir; / lo hago, para que lejos en mi alma puedas leer / cómo al partir. / No he de trazar un signo que en ti mejor grabado / no exista ya. / De quien se
¡el infierno está aquí! el otro no me asusta…
¡El infierno está aquí! El otro no me asusta. / Empero, el purgatorio mi corazón disgusta. / De él me han hablado mucho y su nombre funesto / en mi corazón débil ha encontrado su puesto. / Cuando la ola d
¿qué es, pues, lo que me turba y qué es lo que me espera?…
¿Qué es, pues, lo que me turba y qué es lo que me espera? / En el pueblo, me aburro; me apena la ciudad. / Los goces de mi edad / no me alivian el tiempo que nunca se acelera. / No ha mucho, la amistad, l