PAIS POEMA

Libros de juan boscán

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juan boscán

a la tristeza
Tristeza, pues yo soy tuyo, / tú no dejes de ser mía; / mira bien que me destruyo / sólo en ver que el alegría / presume de hacerme suyo. / ¡Oh, tristeza! / que apartarme de contigo / es la más alta crueza / que
antigua llaga que en mis ojos cría…
Antigua llaga que en mis ojos cría, / no deja resillar el buen deseo. / Yo por caminos ásperos rodeo, / por llegar a sosiego el alma mía. / Hurto algún gusto, mas mi fantasía / me le embaraza cuando le pose
canción v
¿Qué haré, que por quereros / mis extremos son tan claros, / que ni soy para miraros, / ni puedo dejar de veros? / Yo no sé con vuestra ausencia / un punto vivir ausente, / ni puedo sufrir presente, / señora, t
capítulo
…Era este tu cuerpo, el cual yo viendo, / tan grande era mi miedo y mi deseo / que moría entre yelo y fuego ardiendo. / Pues ya de tu alma si escribir deseo, / tanto he de andar por lo alto rodeando / que h
como aquel que en soñar gusto recibe
Como aquel que en soñar gusto recibe, / su gusto procediendo de locura, / así el imaginar con su figura / vanamente su gozo en mí concibe. / Otro bien en mí, triste, no se escribe, / si no es aquel que en m
dejadme en paz, ¡oh duros pensamientos!…
Dejadme en paz, ¡oh duros pensamientos! / Basteos el daño y la vergüenza hecha. / Si todo lo he pasado, ¿qué aprovecha / inventar sobre mí nuevos tormentos? / Natura en mí perdió sus movimientos; / el
disimulando voy con alegría…
Disimulando voy con alegría / mi triste estado y nuestro estar contento; / alcanza luego allí mi pensamiento / el mal que viene de esto el alma mía. / Porque siguiendo yo tal fantasía / el mal se encoge don
dulce soñar
Dulce soñar y dulce congojarme, / cuando estaba soñando que soñaba; / dulce gozar con lo que me engañaba, / si un poco más durara el engañarme. / Dulce no estar en mí, que figurarme / podía cuanto bien yo d
el ruiseñor que pierde sus hijuelos
Cual suele el ruiseñor entre las sombras / de las ahojas del olmo o de la haya / la pérdida llorar de sus hijuelos, / a los cuales sin plumas aleando / el duro labrador tomó del nido; / llora la triste paja
en la huerta nasce la rosa
En la huerta nasce la rosa: / quiérome ir allá, / por mirar al ruiseñor / cómo cantabá. / Por las riberas del río / limones coge la virgo: / quiérome ir allá, / por mirar al ruiseñor / cómo cantabá. / Limones cogía
garcilaso, que al bien siempre aspiraste
Garcilaso, que al bien siempre aspiraste, / y siempre con tal fuerza le seguiste, / que a pocos pasos que tras él corriste, / en todo enteramente le alcanzaste; / dime: ¿Por qué tras ti no me llevaste, / cu
gran tiempo fui de males tan dañado
Gran tiempo fui de males tan dañado, / por el dañado amor que en mí reinaba, / que a sanos y a dolientes espantaba / la vista de un doliente tan llagado. / Conveníame andar siempre apartado, / según de mí l
la ausencia
Quien dice que la ausencia causa olvido / merece ser de todos olvidado. / El verdadero y firme enamorado / está, cuando está ausente, más perdido. / Aviva la memoria su sentido; / la soledad levanta su cuid
las llagas que de amor son invisibles…
Las llagas que de amor son invisibles, / quiero como visibles se presenten, / porque aquellos que humanamente sienten, / se espanten de accidentes tan terribles. / Los casos de justicia más horribles / en p
nunca de amor estuve tan contento
Nunca de amor estuve tan contento, / que en su loor mis versos ocupase: / ni a nadie aconsejé que se engañase / buscando en el amor contentamiento. / Esto siempre juzgó mi entendimiento, / que deste mal tod
o gran fuerza de amor, que así enflaqueces…
O gran fuerza de amor, que así enflaqueces / los que nacidos son para ser fuertes, / y les truecas así todas sus suertes, / que presto los más ricos empobreces! / O piélago de mar, que te enriqueces / con l
paso mi vida lo mejor que puedo…
Paso mi vida lo mejor que puedo; / en esto podéis ver cómo la paso: / de un triste pensamiento en otro paso, / mortal prisa me doy para estar quedo. / Sobre el punto de mis congojas ruedo, / y si en huir me
si el corazón de un verdadero amante
Si el corazón de un verdadero amante, / y un continuo morir por contentaros, / y un extender mi alma en desearos, / y un encogerme, si os estoy delante; / y si un penar con un sufrir constante, / satisfecho
soneto cviii
Como el triste que a muerte está juzgado, / y de esto es sabidor de cierta ciencia, / y la traga y la toma en paciencia, / poniéndose al morir determinado. / Tras esto dícenle que es perdonado, / y estando
soneto cxi
Soy como aquel que vive en el desierto, / del mundo y de sus cosas olvidado, / y a descuido veis donde le ha llegado / un gran amigo, al cual tuvo por muerto. / Teme luego de un caso tan incierto; / pero, d
soneto cxxix
Garcilaso, que al bien siempre aspiraste / y siempre con tal fuerza le seguiste, / que a pocos pasos que tras él corriste, / en todo enteramente le alcanzaste, / dime: ¿por qué tras ti no me llevaste / cuan
soneto ii
Un tiempo yo pensé y tuve por cierto / que otro dolor hallar no se podría / que igualase al morir y a su porfía, / y veo que anduve errado y sin concierto. / Por lo que digo, una vez más ser muerto / estimo
soneto liv
Ha tanto ya que mi desdicha dura, / que en esto solo tuve mi esperanza; / esperé de fortuna su mudanza, / que por mí no negara su natura. / Entendióme, yo pienso, la ventura, / y ha tornado al revés mi conf
soneto lxi
Dulce soñar y dulce congojarme, / cuando estaba soñando que soñaba; / dulce gozar con lo que me engañaba, / si un poco más durara el engañarme; / dulce no estar en mí, que figurarme / podía cuanto bien yo d
soneto lxxiv
¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, / dulces y alegres cuando Dios quería! / Juntas estáis en la memoria mía, / y con ello en mi muerte conjuradas. / ¿Quién me dijera, cuando en las pasadas / horas en
soneto lxxxii
Cargado voy de mí doquier que ando, / y cuerpo y alma, todo me es pesado; / sin causa vivo, pues que estó apartado / de do el vivir su causa iba ganando. / Mi seso está sus obras desechando; / no me queda o
soneto lxxxv
Quien dice que la ausencia causa olvido / merece ser de todos olvidado. / El verdadero y firme enamorado / está, cuando está ausente, más perdido. / Aviva la memoria su sentido; / la soledad levanta su cuid
soneto vi
¿Bueno es amar? pues, ¿cómo daña tanto? / ¿Gran gusto es querer bien? ¿por qué entristece? / ¿Placer es desear? ¿cómo aborrece? / ¿Amor es nuestro bien? ¿ por qué da llanto? / ¿Da esfuerzo amar? pues, ¿có
soneto vii
Dulce soñar y dulce congojarme, / cuando estaba soñando que soñaba; / dulce gozar con lo que me engañaba, / si un poco más durara el engañarme. / Dulce no estar en mí que figurarme / podía cuanto bien yo de
soneto viii
Nunca de amor estuve tan contento, / que en su loor mis versos ocupase: / ni a nadie aconsejé que se engañase / buscando en el amor contentamiento. / Esto siempre juzgó mi entendimiento, / que de este mal t
soneto xi
Aún bien no fui salido de la cuna, / ni del alma la leche hube dejado, / cuando el amor me tuvo condenado / a ser de los que siguen su fortuna. / Me dio luego miserias de una en una, / por hacerme costumbre
soneto xii
Solo y penoso en páramos desiertos / mis pasos doy, cuidosos y cansados, / y entrambos ojos traigo levantados / a ver, no vea alguien mis desconciertos. / Mis tormentos así vienen tan ciertos, / y van mis s
soneto xiv
Ponme en la vida más brava, importuna, / do pida a Dios mil veces la mortaja; / ponme en edad do el seso más trabaja, / o en los brazos del alma, o en la cuna. / Ponme en baja o en próspera fortuna; / ponme
soneto xv
¿Cuándo será que vuelva a ver los ojos / de donde amor me hace tanta guerra, / y pueda estar mirando aquella tierra / do me dejé con todos mis despojos? / No puedo, triste, más con mis enojos; / a cada paso
soneto xxix
Nunca de amor estuve tan contento, / que en su loor mis versos ocupase: / ni a nadie consejé que se engañase / buscando en el amor contentamiento. / Esto siempre juzgó mi entendimiento, / que deste mal todo
todo es amor en quien de veras ama…
Todo es amor en quien de veras ama, / hasta el mudar, que hace más firmeza; / si mudare pensad que es de tristeza / que el mal le fuerza haber de mudar cama. / Así me hizo a mí mi vieja llama, / que sosegar
villancico 2
Si no os hubiera mirado, / no penara, / pero tampoco os mirara. / Veros harto mal ha sido, / mas no veros peor fuera; / no quedara tan perdido, / pero mucho más perdiera. / ¿Qué viera aquel que no os viera? / ¿Cu
¿quién tendrá en sí tan duro sentimiento?…
¿Quién tendrá en sí tan duro sentimiento, / que en ver mi mal la vuelta no dé luego? / ¿Quién tan loco será, o será tan ciego, / que los ojos no cierre a mi tormento? / Delante van las penas que en mi sie