josé gautier benítez
a mis amigosCuando no reste ya ni un solo grano / de mi existencia en el reloj de arena, / al conducir mi gélido cadáver, / no olvidéis esta súplica postrera: / no lo encerréis en los angostos nichos / que llenan la pa
a puerto ricoPuerto Rico, Patria mía, / la de los blancos almenares, / la de los verdes palmares, / la de la extensa bahía: / ¡Qué hermosa estás en las brumas / del mar que tu playa azota, / como una blanca gaviota / dormid
a puerto rico (ausencia)Puerto Rico, patria mía, / la de blancos almenares / la de los verdes palmares, / la de la extensa bahía; / ¡Qué hermosa estás en las brumas / del mar que tu playa azota, / como una blanca gaviota / dormida ent
a puerto rico (regreso)Por fin corazón, por fin / alienta con la esperanza, / que entre nubes de carmín, / del horizonte la confín, / ya la tierra a ver se alcanza. / Luce la aurora en oriente / rompiendo pardas neblinas, / y la luz,
americanaVente, niña, a mi bohío / vente, niña, a mi conuco / ven, que ya está mi cayuco / junto a la orilla del río. / Abandona las murallas / de los campos por la alfombra / y ven a gozar la sombra / de un bosque de p
canto a puerto rico¡Borinquen!, nombre al pensamiento grato / como el recuerdo de un amor profundo; / bello jardín de América el ornato, / siendo el jardín América del mundo. / Perla que el mar de entre su concha arranca / al
como tú quierasBajo el sol tropical de las Antillas / marchítase la flor; / como ella palidecen tus mejillas / al fuego del amor. / Mas la pálida rosa, vida mía, / la reina es del pensil, / y la besan, temblando de alegría,
cuando uno muere, en la tumba…Cuando uno muere, en la tumba / se queda encerrada el alma, / hasta el día que en la losa / rueda de amor una lágrima. / El sol el llanto evapora, / y en el vapor, a las altas / regiones del cielo asciende / tr
deber de amarMientras errante por extraño suelo / me acuerde de mi patria; / mientras el santo amor de la familia / guarde mi alma; / mientras tenga mi mente inspiraciones, / sonidos mi garganta; / mientras la sangre por
el manzanilloHay en los campos de mi hermosa antilla / en el suelo feliz donde he nacido / como un error de la natura, un bello / arbusto que se llama el manzanillo. / Tiene el verde color de la esmeralda / y su tupida,
el poetaNace, vive y adelanta / por la senda de la vida, / y al recibir una herida / la citara toma y canta; / Y la turba se divierte / con el que, fija en el cielo / La mirada, por el suelo / do lleva el paso no advie
ella y yoElla tiene la gracia seductora / que a mí me enloqueció. / Ella tiene, en los ojos, del lucero / la limpia irradiación. / Ella tiene un hoyuelo en la mejilla / que amante le dejó / al besarla, prendado de sus
en gótica estrecha torre…En gótica estrecha torre / que el agua del Tajo baña, / y que un peñasco domina, / como lúgubre fantasma / que en triste noche de insomnio / evoca tímida el alma, / sin pajes y sin doncellas, / sin juglares y s
hermosísima cacica…I / Hermosísima Cacica / de los montes tropicales, / la de la negra melena, / la de los ojos muy grandes; / tres lunas ha que te busco / par la orilla de los mares, / por la cima de los montes, / por el fonda de
imposibleConociendo los antojos / De tu alma orgullosa y fiera / Sé que nunca me quisiera / Si me humillara a tus ojos. / Y aunque lloro sus desvíos, / La quiero orgullosa y fiera, / Pues tampoco la quisiera / Si se hum
insomnioCuán largas son las horas / de sufrimiento! / Cuán tristes son las noches / de los enfermos! / Por el día, los ruidos / y el movimiento; / el calor de los rayos / de un sol de fuego, / y la brisa que pura / restaur
la aurora lucía tranquila en oriente…La aurora lucía tranquila en Oriente, / la luz inundaba los montes y valles, / las flores abrían los pétalos leves / y a Dios saludaban trinando las aves. / Solté mi barquilla, y al centro del río / de un g
la naveDel mar de la vida las ondas en calma / cobra la luna con rayo fugaz, / y en el horizonte, cortando su curva, / descubre una nave, ¿quién sabe do va? / Y avanza y avanza cruzando las olas / y el blanco vela
la niñez en la mujerLa niñez en la mujer / es en la flor el capullo, / es en la brisa el murmullo / y en la frente el susurrar. / Es en la concha la perla, / el avecilla en el nido, / es el coral escondido / entre las algas del ma
las aves de pasoEl cielo está en calma, la tarde serena, / y el sol declinando; / y al valle tranquilo dirigen su vuelo / las aves de paso. / Se ignoran sus nombres, que vienen de lejos, / de climas extraños, / y todos las m
le he prometido a quien diga…II / Le he prometido a quien diga / el lugar do puedo hallarte, / la mitad de la cosecha, / la mitad de mis palmares, / mi castillo de Cacique, / el que heredé de mis padres, / hecho con oro del Yunque / sin liga
los ojos de t.Un astrónomo viendo las estrellas / preguntó la razón / de por qué le faltaban las más bellas / a una constelación. / En vano ¡e1 infeliz! se fatigaba / queriéndolas hallar, / y del cielo a la bóveda miraba / ¡
mas, ¡ay!, si mi amor olvidas…IV / Mas, ¡ay!, si mi amor olvidas / como el yagrumo variable; / si has dejado que otros ojos / con sus miradas te abrasen, / que otras manos te acaricien / y que otros labios te llamen. / Si oculta en la verde
nace, vive y adelanta…Nace, vive y adelanta / por la senda de la vida, / y al recibir una herida / la citara toma y canta; / Y la turba se divierte / con el que, fija en el cielo / La mirada, por el suelo / do lleva el paso no advie
orientalHermosísima sultana / de los jardines de Hiram, / sonrisa de la mañana, / por mirarte a la ventana / diera su reino un sultán; / Sus jardines orientales, / sus alfombras y pebetes, / ruiseñores y turpiales, / sus
por fin, corazón, por fin…Por fin, corazón, por fin, / alienta con la esperanza, / que entre nubes de carmín / del horizonte al confín, / ya la tierra a ver se alcanza. / Luce la aurora en Oriente / rompiendo pardas neblinas, / y la luz
romance iHermosísima Cacica / de los montes tropicales, / la de la negra melena, / la de los ojos muy grandes; / tres lunas ha que te busco / par la orilla de los mares, / por la cima de los montes, / por el fonda de lo
romance iiLe he prometido a quien diga / el lugar do puedo hallarte, / la mitad de la cosecha, / la mitad de mis palmares, / mi castillo de Cacique, / el que heredé de mis padres, / hecho con oro del Yunque / sin liga de
romance iii¡Oh!, ¡quién sabe si el Caribe, / como las marinas aves, / con alas de la tormenta / cruzó de noche los mares, / y en las playas de Borinquen / movió sus huestes falaces / como serpientes astutas, / como zamuro
romance ivMas, ¡ay!, si mi amor olvidas / como el yagrumo variable; / si has dejado que otros ojos / con sus miradas te abrasen, / que otras manos te acaricien / y que otros labios te llamen. / Si oculta en la verde gr
un astrónomo viendo las estrellas…Un astrónomo viendo las estrellas / preguntó la razón / de por qué le faltaban las más bellas / a una constelación. / En vano ¡e1 infeliz! se fatigaba / queriéndolas hallar, / y del cielo a la bóveda miraba / ¡
un encargo a mis amigosCuando no quede ya ni un solo grano / de mi existencia en el reló de arena, / al conducir mi gélido cadáver, / ¡oh!, recordad mi súplica postrera: / «No lo encerréis en los angostos nichos / que cubren la p
un noble marino anciano…Un noble marino anciano, / del viento y del sol curtido / abandonó, ya rendido / los embates de la mar; / Y no de las ondas lejos, / en la cercana ribera, / alzó la quinta, y la era, / y el jardín, y el palomar
un sueñoSoñé que la mujer a quien adoro / con infame perjurio me engañaba / y a otro amante feliz, le abandonaba / de su amor el bellísimo tesoro. / Soñé que apasionado, que sonoro / su beso en otra boca resonaba / y
una preguntaSol espléndido y radiante / en la ancha esfera sujeto; / no te pregunto el secreto / de tu esplendor rutilante. / Ni por qué, nube distante / tiñes de ópalo y rubí; / pero perdóname si / te pregunto en mi quere
zoraidaEn gótica estrecha torre / que el agua del Tajo baña, / y que un peñasco domina, / como lúgubre fantasma / que en triste noche de insomnio / evoca tímida el alma, / sin pajes y sin doncellas, / sin juglares y s
¡oh!, ¡quién sabe si el caribe…III / ¡Oh!, ¡quién sabe si el Caribe, / como las marinas aves, / con alas de la tormenta / cruzó de noche los mares, / y en las playas de Borinquen / movió sus huestes falaces / como serpientes astutas, / como za