josé ángel buesa
a una lágrimaGota del mar donde en naufragio lento / se hunde el navío negro de una pena; / gota que, rebosando, nubla y llena / los ojos olvidados del contento. / Grito hecho p
acuérdate de míCuando vengan las sombras del olvido / a borrar de mi alma el sentimiento, / no dejes, por Dios, borrar el nido / donde siempre durmió mi pensamiento. / Si sabes qu
ala y raízAla y raíz: la eternidad es eso. / Y aquí, de frente al mar, en la ribera, / la vida es como un fruto que cayera / de un alto gajo, por su propio peso. / Ala y raíz
amor insatisfechoMi corazón se siente satisfecho / de haberte amado y nunca poseído; / así tu amor se salva del olvido / igual que mi ternura del despecho. / Jamás te vi desnuda sob
amor prohibidoSolo tú y yo sabemos lo que ignora la gente / al cambiar un saludo ceremonioso y frío, / porque nadie sospecha que es falso tu desvío, / ni cuánto amor esconde mi
amor tardíoTardíamente, en el jardín sombrío, / tardíamente entró una mariposa, / transfigurando en alba milagrosa / el deprimente anochecer de estío. / Y, sedienta de miel y
aniversarioHoy hace un año, justamente un año. / Y llueve como entonces en el atardecer. / Y es una lluvia lenta, tan lenta que hace daño, / porque casi no llueve ni deja de
árbol, buen árbol, que tras la borrasca…Árbol, buen árbol, que tras la borrasca / te erguiste en desnudez y desaliento, / sobre una gran alfombra de hojarasca / que removía indiferente el viento… / Hoy he
aria de lutoTendrá que suceder, hoy o mañana, / en cualquier parte y de cualquier manera, / —puede ser que bajando una escalera / o puede ser que abriendo una ventana. / Sucede
arte poéticaAma tu verso, y ama sabiamente tu vida, / la estrofa que mas vive, siempre es la mas vivida. / Un mal verso supera la mas perfecta prosa, / aunque en prosa y en v
así estás todavía de pie bajo la lluvia…Así estás todavía de pie bajo la lluvia, / Bajo la clara lluvia de una noche de invierno. / De pie bajo la lluvia me llega tu sonrisa, / De pie bajo la lluvia te
así, verte de lejos, definitivamente…Así, verte de lejos, definitivamente: / Tú vas con otro hombre; yo, con otra mujer… / y sé que, como el agua que brota de una fuente, / aquellos bellos días ya no
balada del loco amorI / No, nada llega tarde, porque todas las cosas / tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas; / sólo que, a diferencia de la espiga y la flor, / cualquier t
balada del mal amorQué lástima, muchacha, / que no te pueda amar… / Yo soy un árbol seco que sólo espera el hacha, / y tú un arroyo alegre que sueña con la mar. / Yo eché mi red al rí
brindisHe aquí dos rosas frescas, mojadas de rocío: / una blanca, otra roja, como tu amor y el mío. / Y he aquí que, lentamente, las dos rosas deshojo: / la roja, en vin
canción a la mujer lejanaEn ti recuerdo una mujer lejana, / lejana de mi amor y de mi vida. / A la vez diferente y parecida, / como el atardecer y la mañana. / En ti despierta esa mujer que
canción de la búsquedaTodavía te busco, mujer que busco en vano, / mujer que tantas veces cruzaste mi sendero, / sin alcanzarte nunca cuando extendí la mano / y sin que me escucharas c
canción de la lluviaAcaso está lloviendo también en tu ventana; / Acaso esté lloviendo calladamente, así. / Y mientras anochece de pronto la mañana, / yo sé que, aunque no quieras, v
canción de la noche solaFue mía una noche. Llegó de repente, / y huyó como el viento, repentinamente. / Alumna curiosa que aprendió el placer, / fue mía una noche. No la he vuelto a ver.
canción de los remosOtro milagro de la primavera… / Antonio Machado / I / Quizás olvidaremos, pues siempre hay que olvidar; / pero escucha los remos cantando sobre el mar… / Bajo este ci
canción del amor lejanoElla no fue, entre todas, la más bella, / pero me dio el amor más hondo y largo. / Otras me amaron más; y, sin embargo, / a ninguna la quise como a ella. / Acaso fu
canción del amor prohibidoSólo tú y yo sabemos lo que ignora la gente / al cambiar un saludo ceremonioso y frío, / porque nadie sospecha que es falso tu desvío, / ni cuánto amor esconde mi
canción del viajeRecuerdo un pueblo triste y una noche de frío / y las iluminadas ventanillas de un tren. / Y aquel tren que partía se llevaba algo mío, / ya no recuerdo cuándo, y
canción nocturnaA los pies de tu cama, como un perro, / se echó mi corazón. / Noche tras noche / gime calladamente su reproche / y sufre injustamente su destierro. / Allí está. Nada
canción para la esposa ajenaTal vez guardes mi libro en alguna gaveta, / sin que nadie descubra cuál relata su historia, / pues será simplemente, los versos de un poeta, / tras de arrancar l
carta a ustedSegún dicen, ya usted tiene otro amante. / Lástima que la prisa nunca sea elegante. / Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa, / se resigne a ser viuda, s
carta sin fechaAmigo: sé que existes, pero ignoro tu nombre. / No lo he sabido nunca ni lo quiero saber. / Pero te llamo amigo para hablar de hombre a hombre, / que es el único
celosYa solo eres aquella / Que tiene la costumbre de ser bella. / Ya pasó la embriaguez. / Pero no olvido aquel deslumbramiento, / Aquella gloria del primer momento, / Al
crepúsculoHora de soledad y de melancolía, / en que casi es de noche y casi no es de día. / Hora para que vuelva todo lo que se fue / hora para estar triste, sin preguntar
decir adiós… la vida es eso…Decir adiós… La vida es eso. / Y yo te digo adiós, y sigo… / Volver a amar es el castigo / de los que amaron con exceso. / Amar y amar toda la vida, / y arder en esa
el arqueroArquero de la noche, con un gesto arrogante, / alcé el arco en la sombra y apunté a las estrellas. / Arquero de la noche, mi pulso estaba firme, / y en mi carcaj
el beodo narraba dificultosamente…El beodo narraba dificultosamente / Con hipos de agonía y vahos de aguardiente. / Él, residuo de hombre, sin vigor ni decoro, / Era el único dueño de un singular
el clavel secoComo el clavel del patio estaba seco, / yo, entristecido por sus tristes males, / bajé al jardín para cavar un hueco, / en buena sombra entre dos rosales. / Y eran
el extranjero«Mirad: Un extranjero…» Yo los reconocía, / siendo niño, en las calles por su no sé que ausente. / Y era una extraña mezcla de susto y de alegría / pensar que era
el gran amorUn gran amor, un gran amor lejano / es algo así como la enredadera / que no quisiera florecer en vano / y sigue floreciendo aunque no quiera. / Un gran amor se nos
el hijo del sueñoUn hijo… ¿Tú sabes, tú sientes qué es eso? / Ver nacer la vida del fondo de un beso, / por un inefable milagro de amor; / un beso que llene la cuna vacía, / y que i
el pozo secoDejé mi copa en el brocal maldito. / Grité hacia abajo, hacia el profundo hueco, / pero el coro sarcástico del eco / me devolvió multiplicado el grito. / Llegaba ta
elegía lamentableDesde este mismo instante seremos dos extraños / por estos pocos días, quien sabe cuántos años… / yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido / uno de esos que
elegía para nosotrosErguida en tu silencio y en tu orgullo, / no sé con qué señor que te enamora, / comentas a manera de murmullo: / ¡Mirad ese es el hombre que me adora! / Yo paso com
ella amará a otro hombreElla amará a otro hombre. / Yo voy lejos, andando hacia el olvido. / Y puede suceder que alguien me nombre, / pero ella fingirá no haber oído. / Ella amará a otro h
ella no fue, entre todas, la más bella…Ella no fue, entre todas, la más bella, / Pero me dio el amor más hondo y largo. / Otras me amaron más; y, sin embargo, / A ninguna la quise como a ella. / Acaso fu
en ti recuerdo una mujer lejana…En ti recuerdo una mujer lejana, / lejana de mi amor y de mi vida. / A la vez diferente y parecida, / como el atardecer y la mañana. / En ti despierta esa mujer que
era mi amigaEra mi amiga, pero yo la amaba / yo la amaba en silencio puramente, / y mientras sus amores me contaba / yo escuchaba sus frases tristemente. / Era mi amiga, pero m
erguida en tu silencio y en tu orgullo…Erguida en tu silencio y en tu orgullo, / no sé con qué señor que te enamora, / comentas a manera de murmullo: / ¡Mirad ese es el hombre que me adora! / Yo paso com
esta vieja canción que oí contigo…Esta vieja canción que oí contigo, / y que contigo di por olvidada, / surge del fondo de la madrugada / como la voz doliente de un amigo. / (Yo sé que la mujer que
fue mía una noche. llegó de repenteFue mía una noche. Llegó de repente, / Y huyó como el viento, repentinamente. / Alumna curiosa que aprendió el placer, / Fue mía una noche. No la he vuelto a ver.
inesperadamente tu amor llega a mi vida…Inesperadamente tu amor llega a mi vida, / mujer de besos hondo y plenitud creciente, / como brota un retoño de una rama caída, / como en un río seco renace la co
la rama rotaVengo de tu jardín de altos aromas, / con esta flor que embriaga como un vino. / Quizás por eso fue que en el camino / me siguió una bandada de palomas. / Y ahora,
la sed insaciableDecir adiós… La vida es eso. / Y yo te digo adiós, y sigo… / Volver a amar es el castigo / de los que amaron con exceso. / Amar y amar toda la vida, / y arder en esa
mañana será nunca para todos los días…Mañana será nunca para todos los días. / Y lloverá en un sueño, sin lluvia y sin soñar. / Y yo iré alguna noche por las calles vacías, / mientras tú vas con otro
me llegabas en la brisa y en la espumaMe llegabas en la brisa y en la espuma, / tú, la perdida para siempre… / Tú, la que ennoblecías el sabor del recuerdo, / que ahora llegas más casta y más ausente…
mi corazón no sabe lo que esperaMi corazón no sabe lo que espera, / pero yo sé que espera todavía… / igual que aquella noche que llovía / y te besé bajo la enredadera. / Tu amor se fue como si no
mi dolor es pequeño…Mi dolor es pequeño, / pero aún así bendigo este dolor, / que es como no soñar después de un sueño / o es como abrir un libro y encontrar una flor. / Déjame que ben
muchacha sin amorMira esa lenta nube, mira esa flor lozana, / mira el agua del río que murmura a tus pies… / Pero piensa en lo poco que va a quedar mañana / de todo lo que hoy ves
no, nunca fue lo oscuro tan oscuro…I / No, nunca fue lo oscuro tan oscuro. / Y está acostado pero no en su lecho. / Quiere moverse y se lo impide un muro. / Un muro en derredor, largo y estrecho. / Lla
nocturno ivAsí estás todavía de pie bajo la lluvia, / bajo la clara lluvia de una noche de invierno. / De pie bajo la lluvia me llega tu sonrisa, / de pie bajo la lluvia te
nocturno vLa noche está soñando que es azul. Todo duerme. / Un pájaro medita un trino nuevo. / Y yo, en la paz nocturna, no me atrevo a moverme, / porque temo que el éxtasi
nocturno viAsí estás todavía de pie bajo la lluvia, / bajo la clara lluvia de una noche de invierno. / De pie bajo la lluvia me llega tu sonrisa; / de pie bajo la lluvia te
nocturno viiAhora que ya te fuiste, te diré que te quiero. / Ahora que no me oyes, ya no debo callar. / Tú seguirás tu vida y olvidarás primero… / Y yo aquí, recordándote, a
nocturno viiiAquí, solo en la noche, ya es posible la muerte. / Morir es poca cosa si tu amor está lejos. / Puedo cerrar los ojos y apagar las estrellas. / Puedo cerrar los oj
poemaQuizás te diga un día que dejé de quererte, / aunque siga queriéndote más allá de la muerte; / y acaso no comprendas, en esa despedida, / que, aunque el amor nos
poema crepuscularEn el recogimiento de la tarde que muere, / entre las imprecisas brumas crepusculares, / cada jirón de sombras cobra vida, y sugiere / vaporosas siluetas familiar
poema de la culpaYo la amé, y era de otro, que también la quería. / Perdónala Señor, porque la culpa es mía. / Después de haber besado sus cabellos de trigo, / nada importa la cul
poema de la despedidaTe digo adiós, y acaso te quiero todavía. / Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós. / No sé si me quisiste… No sé si te quería… / O tal vez nos quisimos dem
poema de la despedida 3Llamarada de ayer, ceniza ahora, / ya todo será en vano, / como fijar el tiempo en una hora / o retener el agua en una mano. / Ah, pobre amor tardío, / es tu sombra n
poema de la esperaYo sé que tú eres de otro, y a pesar de eso espero, / y espero sonriente, porque yo sé que un día, / como en amor el último vale más que el primero, / tú tendrás
poema de las cosasQuizás estando sola, de noche, en tu aposento / oirás que alguien te llama sin que tu sepas quién / y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento / que exis
poema del amor ajenoPuedes irte y no importa, pues te quedas conmigo / como queda un perfume donde había una flor. / Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo; / y yo sé que eres mí
poema del amor lejanoPuedes irte y no importa, pues te quedas conmigo / como queda un perfume donde había una flor. / Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo; / y yo sé que eres mí
poema del amor pequeñoFue breve aquella noche. Fue breve, pero bella. / Poca cosa es el tiempo, que es también poca cosa, / porque nadie ha sabido lo que dura una estrella / aunque tod
poema del árbolLa gracia de tu rama verdecida / ANTONIO MACHADO / Árbol, buen árbol, que tras la borrasca / te erguiste en desnudez y desaliento, / sobre una gran alfombra de hoja
poema del desencantoY comenzamos juntos un viaje hacia la aurora / como dos fugitivos de la misma condena. / Lo que ignoraba entonces no he de callarlo ahora: / No valías la pena. / Ya
poema del fracasoMi corazón, un día, tuvo un ansia suprema, / que aún hoy lo embriaga cual lo embriagara ayer; / Quería aprisionar un alma en un poema, / y que viviera siempre… Pe
poema del loco amorI / No, nada llega tarde, porque todas las cosas / tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas; / sólo que, a diferencia de la espiga y la flor, / cualquier t
poema del olvidoViendo pasar las nubes fue pasando la vida, / y tú, como una nube, pasaste por mi hastío. / Y se unieron entonces tu corazón y el mío, / como se van uniendo los b
poema del regresoVengo del fondo oscuro de una noche implacable / y contemplo los astros con un gesto de asombro. / Al llegar a tu puerta me confieso culpable / y una paloma blanc
poema del renunciamientoMon ame a son secret… / ARVERS / Pasarás por mi vida sin saber que pasaste. / Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar, / fingiré una sonrisa como un dulce contr
poema del secretoPuedo tocar tu mano sin que tiemble la mía, / y no volver el rostro para verte pasar. / Puedo apretar mis labios un día y otro día… / y no puedo olvidar. / Puedo mi
poema para olvidarteAmar -nadie lo ignora- viene a ser como un juego: / el juego de dos almas y el juego de dos vidas. / Y hay quien gana y quien pierde. Tal vez lo sabrás luego, / s
poesía del amor imposibleEsta noche pasaste por mi camino / Y me tembló en el alma no sé qué afán / Pero yo estoy consciente de mi destino / Que es mirarte de lejos y nada más. / No, tú nun
qué lástima, muchacha…Qué lástima, muchacha, / Que no te pueda amar. / Yo soy un árbol seco que sólo espera el hacha, / Y tú un arroyo alegre que sueña con el mar. / Yo eché mi red al rí
recapitulaciónYo he vivido mi vida: si fue larga o fue corta, / si fue alegre o fue triste, ya casi no me importa. / Y aquí estoy, esperando. No sé bien lo que espero, / si el
se deja de quererSe deja de querer… / y no se sabe por qué se deja de querer; / es como abrir la mano y encontrarla vacía / y no saber de pronto qué cosa se nos fue. / Se deja de qu
segundo poema de la esperaPor un agua de hastío voy moviendo estos remos, / que pasan tanto al irme y tan poco al volver; / pero quizá un día no nos separaremos, / mujer mía y ajena, como
sembrarAlza la mano y siembra, con un gesto impaciente, / en el surco, en el viento, en la arena, en el mar… / Sembrar, sembrar, sembrar, infatigablemente: / En mujer, s
tardíamente, en el jardín sombrío…Tardíamente, en el jardín sombrío, / Tardíamente entró una mariposa, / Transfigurando en alba milagrosa / El deprimente anochecer de estío. / Y, sedienta de miel y
te acordarásTe acordarás un día de aquel amante extraño / que te beso en la frente para no hacerte daño. / Aquel que iba en la sombra con la mano vacía, / porque te quiso tan
te acordarás un díaTe acordarás un día de aquel amante extraño / que te besó en la frente para no hacerte daño. / Aquel que iba en la sombra con la mano vacía / porque te quiso tant
tu collar de perlasYo he visto perlas claras de inimitable encanto, / de esas que no se tocan por temor a romperlas. / Pero sólo en tu cuello pudieron valer tanto / las burbujas de
tu risaUn musical manto regio / pliega en mi oído la brisa: / Es el dulce florilegio / del arpegio / de tu risa… / ¡Ríe!… Cuando en mi alma oscura / la pena oficia en su misa,
último amorYo andaba entre la sombra, / cuando como un fulgor llegaste tú; de pronto, / con el último amor. / Pero bastó un efluvio de antiguas primaveras / para reconocerte,
variante de una canción antiguaEn el tronco de un árbol voy a grabar tu nombre / pero con mi capricho, vulgarmente galante, / dejaré satisfecha mi vanidad de hombre, / acaso más profunda que mi
ya era muy viejecitaYa era muy viejecita. Y un año y otro año / se fue quedando sola con su tiempo sin fin. / Sola con su sonrisa de que nada hace daño, / sola como una hermana mayor
ya no sé bien el sitio ni la hora…Ya no sé bien el sitio ni la hora, / ni por qué fuiste mía, ni por qué te perdí. / Sé que llovía como llueve ahora, / aunque ahora es más triste porque llueve sin
ya todos la olvidaronYa todos la olvidaron. Ahora sí que se ha ido, / Pero, sobre las rosas de la tumba reciente, / Florecía el recuerdo más allá del olvido / Yo era el hosco, el ause