francisco luis bernárdez
alegoría pausadaEste poema tiene un día dormido entre los brazos. / Este día se vuelve poniente al Oeste del pecho. / Este poniente siente una calle pasar por sus venas. / Esta c
amor antiguoAmor antiguo, cuya sombra empaña / mi cariñosa propensión de ahora, / eres como una sombra de montaña / sobre el encendimiento de la aurora. / Amor antiguo, cuya pe
amor unitivoTan unidas están nuestras cabezas / y tan atados nuestros corazones, / ya concertadas las inclinaciones / y confundidas las naturalezas, / que nuestros argumentos y
ausenciaIluminaba a mi amor / tu amor, pero no sabía / mi amor, cuando se encendía, / que su sombra era mayor. / No sabía, ciego por / la luminosidad mía, / que tu luz ensombre
cielo y ríoPara subir su agua virgen / hasta el cielo de tu amor, / tuve que agostar el río / de mi amor. / Cuando devolviste al río / de mi amor agua de amor, / tu amor era el am
el destelloAunque el cielo no tenga ni una estrella / y en la tierra no quede casi nada, / si un destello fugaz queda de aquella / que fue maravillosa llamarada, / me bastará
epitafio a una mano de labradorEn la pauta feraz del labradío / escribiste la música del trigo. / Tu erudición de soles y trabajos, / predicando palabras de sudor, / halló crucifixión en el arado
estar enamoradoEstar enamorado, amigos, es encontrar / el nombre justo a la vida. / Es dar al fin con las palabras que para hacer / frente a la muerte se precisa. / Es recobrar la
hogarEncendido en palabras puras / el fuego conversa conmigo. / Como un abuelo labrador, / de cenizas encanecido, / llamea su boca barbada / un consejo de campesino. / Y tie
homenaje a garcilaso¿Es el paso desnudo de la rosa? / ¿Es el canto del viento fugitivo? / ¿Es el pulso del árbol sensitivo? / ¿Es la luz de la estrella silenciosa? / ¿Es el latido de l
idilioEn la mirada azul del cielo pierde / la serranía su mirada verde.
juan ramón jiménezSu musicalidad de agua secreta / profundiza el aljibe de tu verso. / Una unidad de sombra es el aljibe, / desde fuera hacia adentro. / Desde dentro hacia afuera es
la ciudad sin lauraEn la ciudad callada y sola mi voz despierta una / profunda resonancia. / Mientras la noche va creciendo pronuncio un / nombre y este nombre me acompaña. / La soled
la lágrimaNo sé quién la lloró, pero la siento / (por su calor secreto y su amargura) / como brotada de mi desventura, / como nacida de mi desaliento. / Quizá desde un lejano
la niña que sabía dibujar el mundoAquella ciudad era muy pobre. / Aquella ciudad era tan pobre que no tenía ni un solo día. / Todo su caudal se componía de noches y de noches. / Aquella ciudad est
la palabraEn cada ser, en cada cosa, en cada / palpitación, en cada voz que siento / espero que me sea revelada / esa palabra de que estoy sediento. / Aguardo a que la diga e
los gozos de doña ermitaDoña Ermita se despabila / y, asistida de doña Luna, / en la jícara de la esquila / con maitines se desayuna. / Doña Ermita, por la mañana, / cuando se apresta para m
nocturno¿De quién es esta voz que va conmigo / por el desierto de la noche obscura? / ¿De quién es esta voz que me asegura / la certidumbre de lo que persigo? / ¿De quién e
oración por el alma de un niño montañésPerdónalo, Señor: era inocente / como la santidad de la campana, / como la travesura de la fuente, / como la timidez de la mañana. / Fue pobrecito como su estameña,
palabras a una cruz de paloAsí como en el llanto del poniente / se presiente el vagido de la aurora, / tu plenitud sacramental de ahora / su adolescencia vegetal presiente. / Eras un álamo, m
para recobrarSi para recobrar lo recobrado / debí perder primero lo perdido, / si para conseguir lo conseguido / tuve que soportar lo soportado, / si para estar ahora enamorado /
romanceAquellas cosas profundas / Que yo apenas entendía. / Desde que el amor las nombra / Me parecen cristalinas. / Aquel tiempo de otro tiempo, / Que sin gloria transcurrí
romance de la niña cordobesaEn su vecindad el tiempo / parece que no corriera, / pues el invierno es verano, / y el otoño, primavera: / Las noches se vuelven días, / los días no tienen fecha, / y
rosario al pan de centenoHermano pan: en el mantel de lino, / tu perfil bondadoso es una mano, / una mano morena de aldeano / que acaricia su nieto campesino. / La corteza rugosa de tu hoga
silencioNo digas nada, no preguntes nada. / Cuando quieras hablar, quédate mudo: / que un silencio sin fin sea tu escudo / y al mismo tiempo tu perfecta espada. / No llames
sonetoSi para recobrar lo recobrado / debí perder primero lo perdido, / si para conseguir lo conseguido / tuve que soportar lo soportado, / si para estar ahora enamorado /
soneto a la doncella lejanaInaccesible al viento que suspira / por apagar la luz de su cabello, / inaccesible al pálido destello / de la estrella lejana que la mira. / Inaccesible al agua que
soneto al niño diosTe llamé con la voz del sentimiento / antes de la primera desventura, / te busqué con la luz, aún obscura, / que despuntaba en el entendimiento. / Pero siempre, Señ
soneto ausenteEl sentido del tiempo se me aclara / desde que te ha dejado y me has traído, / y el espacio también tiene sentido / desde que con sus lenguas nos separa. / El uno t
soneto de córdobaCuando mi luz estaba consumida / y se volvían noches mis mañanas, / pues la desesperanza de mi vida / era un cuarto sin puertas ni ventanas, / busqué para mis penas
soneto de la encarnaciónPara que el alma viva en armonía, / con la materia consuetudinaria / y, pagando la deuda originaria, / la noche humana se convierta en día; / para que a la pobreza
soneto de la unidad del almaYo que tengo la voz desparramada, / yo que tengo el afecto dividido, / yo que sobre las cosas he vivido / siempre con la memoria derramada; / yo que fui por la tier
soneto del amor milagrosoAquel entendimiento que callaba / tiene toda la voz que no tenía, / y aquella voluntad que estaba fría / tiene todo el calor que le faltaba. / Aquel entendimiento q
soneto del amor unitivoTan unidas están nuestras cabezas / y tan atados nuestros corazones, / ya concertadas las inclinaciones / y confundidas las naturalezas, / que nuestros argumentos y
soneto del amor victoriosoNi el tiempo que al pasar me repetía / que no tendría fin mi desventura / será capaz con su palabra obscura / de resistir la luz de mi alegría, / ni el espacio que
soneto del dulce nombreSi el mar que por el mundo se derrama / tuviera tanto amor como agua fría, / se llamaría, por amor, María, / y no tan solo mar, como se llama. / Si la llama que el
soneto enamoradoDulce como el arroyo soñoliento, / mansa como la lluvia distraída, / pura como la rosa florecida / y próxima y lejana como el viento. / Esta mujer que siente lo que
soneto grabado en el tronco de un árbolAquel afán de ser, árbol amigo, / que me dejó grabado en tu corteza / fue tan grande y de tal naturaleza / que mientras vivas viviré contigo; / Pues hasta cuando el
soneto iiFirme en la majestad y en la armonía / de su maravillosa arquitectura, / cuya seguridad serena y pura / es más fuerte que el tiempo y su porfía, / tu casi celestial
soneto interiorAquí donde la tierra es menos tierra, / donde el agua es el agua del olvido, / donde el aire es un aire sin sonido / y donde el fuego ya no mueve guerra; / Aquí don
soneto lejanoBello sería el río de mi canto, / que arrastra por el mundo su corriente, / si dicho canto no naciera en cuanto / el río se separa de la fuente. / Bello sería el si
villancico del llanto redentorEn el profundo silencio, / en la inmensa oscuridad, / un niño recién nacido / llora con voz celestial, / para anunciar a los vientos / a las estrellas y al mar / que vi