elizabeth barrett browning
aflicciónOs digo que la pena sin esperanza es pena sin pasión, / y que sólo los hombres incrédulos sienten desesperación, / arrebatados por la angustia, en el aire noctu
agradezco a todosDoy las gracias a todos los que me han amado en sus corazones, / con las gracias y el amor que hay en el mío. / Profundas gracias a todos los que se han demorad
aléjate de míAléjate de mí, aunque se que siempre, / he permanecer en tu sombra. / Y nunca, solitaria, / alzándome en los mismos umbrales de la vida / recóndita, podré gobernar
aléjate de mí. y sin embargo siento…Aléjate de mí. Y sin embargo siento / que para siempre viviré en tu sombra. / Nunca más sola en el umbral / de esta mi vida tan aislada / dominaré mi alma, ni alzar
cuando nuestras dos almasCuando nuestras dos almas se alzan firmes, / cara a cara, silenciosas, dibujando intimidades, / hasta que la extensión de nuestras alas se quiebra, / lacerando ca
dilo otra vez, y aún otra másDilo, dilo otra vez, y aún otra más / que me quieres, aunque esta palabra duplicada, / en tus labios, el canto del cuclillo recuerde. / Y no olvides que nunca la
dilo, dilo otra vezDilo, dilo otra vez, y repite de nuevo / que me quieres, aunque esta palabra repetida, / en tus labios, el canto del cuclillo recuerde. / Y no olvides que nunca l
doy gracias a todosDoy las gracias a todos los que me han amado en sus corazones, / Con las gracias y el amor que hay en el mío. Profundas gracias a todos / Los que se han demorad
el amor, por ser amorNo obstante, el amor, por ser amor, es hermoso en verdad / Y digno de aceptación. Igual arde reluciente / un gran templo y la hierba. El mismo fuego / lame queman
el mundo me parece tan distintoEl mundo me parece tan distinto / desde que oí los pasos de tu alma / muy leves, sí, muy leves, a mi lado, / en la orilla terrible de la muerte / donde yo iba a ane
el rostro del mundo ha cambiadoEl rostro del mundo ha cambiado / desde que oí los pasos de tu alma, leves / ¡oh, muy leves!, junto a mí, deslizándose / entre mí y la terrible grieta de la muert
el sí de la dama¡Si! Os respondí anoche, / ¡No! Esta mañana, Señor, he dicho. / Los colores, vistos a la luz de las velas, / No brillan igual durante el día. / Cuando los tambores
la mejor cosa del mundo¿Cuál es la mejor cosa del mundo? / Las rosas de junio perladas por el rocío de mayo; / El dulce viento del sur diciendo que no lloverá; / La Verdad, con los amig
la primera vez que él me besóLa primera vez que él me besó, / Fue sobre estos dedos que ahora escriben; / Y desde entonces han crecido en pura palidez, / Lentos para estrechar otras manos, / Y
la primera vez que me besóLa primera vez que él me besó, / Fue sobre estos dedos que ahora escriben; / Y desde entonces han crecido en pura palidez, / Lentos para estrechar otras manos, / Y
no entrarás por esta puerta…No entrarás por esta puerta / que contemplo sin cesar. / ¡Adiós! Se va la esperanza, / viene la muerte, no tú. / Ven, amor mío, / ven a cerrar / estos ojos que llamaste
pensamiento para una agonía solitariaSi Dios te obliga a este destino; / Morir solo, sin nadie junto a tu lecho / Para escuchar con dolor tu última palabra, / Y marcar con lágrimas el vacilante pulso
si has de amarmeSi has de amarme que sea sólo / por amor de mi amor. No digas nunca / que es por mi aspecto, mi sonrisa, la melodía / de mi voz o por mi dulce carácter / que concue
si has de amarme que sea solo…Si has de amarme que sea solo / por amor de mi amor. No digas nunca / que es por mi aspecto, mi sonrisa, la melodía / de mi voz o por mi dulce carácter / que concue
¡mis cartas! papel muerto¡Mis cartas! papel muerto, mudo y blanco. / Y no obstante palpitan esta noche / en mis manos trémulas cuando desato / la cinta y caen sobre mis falda. / Ésta decía:
¡si! os respondí anoche…¡Si! Os respondí anoche, / ¡No! Esta mañana, Señor, he dicho. / Los colores, vistos a la luz de las velas, / No brillan igual durante el día. / Cuando los tambores
¿de qué modo te amo?¿De qué modo te amo? Deja que cuente las formas: / Te amo desde el hondo abismo hasta la región más alta / que mi alma pueda alcanzar, cuando persigo en vano / la