ángel garcía aller
cuando toda la casa se derrumbaI / ocurre / a veces que sentado / a mi propia mesa mientras alzo / la copa más amarga por vosotros / llegáis abrís de golpe os atrevéis / a invadir mi casa sus cimient
el ahorcadoCayó / como del aire la sentencia / y al ahorcado, entretanto, le brotaban / innumerables flores, innumerables / auroras boreales por el cuerpo. / Uno / tras otro, le a
el hombre, la palabra y el recuerdoHe aquí / el hombre que acontece / cotidiano como el pan o como el aire / alfarero de la luz, el que renace / de su propia simiente hasta la eterna / condición de la
el viejo clochardGrenoble / era entonces la ciudad de los suicidas, / pero nunca se supo, / nadie dijo / por qué extraña razón de parentesco / los perros ladraban a la luna / y el viejo
posdata para prevenir la nocheDe una carta sin fecha a César Vallejo / Olvidaba decirte que madre sigue repartiendo cada tarde, en la sala de arriba, aquellas hostias de tiempo con que pre
quevedo¡Ah del convento! ¿Nadie me responde? / Busco a un hombre / que un día llegó aquí / sin otra causa, al parecer, / que haberle dado nombre a su dolor / y no callar por
tercer gestoA Araceli, desde la vida / Siento / tus raíces en el pecho, una evidencia / muy honda de que existes, la innegable / verdad con que me habitas / a la par que te tengo