PAIS POEMA

Libros de alfonso reyes

Autores

alfonso reyes

a cuernavaca
A Cuernavaca voy, dulce retiro, / cuando, por veleidad o desaliento, / cedo al afán de interrumpir el cuento / y dar a mi relato algún respiro. / A Cuernavaca voy, que sólo aspiro / a disfrutar sus auras un
a enrique gonzález martínez
Muchas sendas hollé, muchos caminos / solicitaron el afán creciente. / de contrastar los usos de la gente / y confundirme con los peregrinos. / Mezclaba los sabores de los vinos / en cada clima caprichosame
al declinar la tarde, se acercan los amigos
Al declinar la tarde, se acercan los amigos; / pero la vocecita no deja de llorar. / Cerramos las ventanas, las puertas, los postigos, / pero sigue cayendo la gota de pesar. / No sabemos de dónde viene la
apenas
A veces, hecho de nada, / sube un efluvio del suelo. / De repente, a la callada, / suspira de aroma el cedro. / Como somos la delgada / disolución de un secreto, / a poco que cede el alma / desborda la fuente d
ausencias
De los amigos que yo más quería / y en breve trecho me han abandonado, / se deslizan las sombras a mi lado, / escaso alivio a mi melancolía. / Se confunden sus voces con la mía / y me veo suspenso y desvela
caravana
Hoy tuvimos noticia del poeta: / Entre el arrullo de los órganos de boca / Y colgados los brazos de las últimas estrellas, / Detuvo su caballo. / El campamento de mujeres batía palmas, / Aderezando las tort
consejo poético
La cifra propongo; y ya / casi tengo el artificio, / cuando se abre el precipicio / de la palabra vulgar. / Las sirtes del bien y el mal, / la torpe melancolía, / toda la guardarropía / de la vida personal, / alé
el descastado
I / En vano ensayaríamos una voz que les recuerde algo a los Hombres, / alma mía que no tuviste a quien heredar; / En vano buscamos, necios, en ondas del mismo Leteo, / Reflejos que nos pinten las estrell
el llanto
Al declinar la tarde, se acercan los amigos; / pero la vocecita no deja de llorar. / Cerramos las ventanas, las puertas, los postigos, / pero sigue cayendo la gota de pesar. / No sabemos de donde viene la
el mal confitero
Es Toledo ciudad eclesiástica. / Para sola una noche del año, / Sus vides domésticas / Dan un vino claro. / Un vinillo que el gusto arrebola / Del epónimo mazapán, / Y que predispone muy plácidamente / Para rec
el verdugo secreto
Vives en mí, pero te soy ajeno, / recóndito ladrón que nunca sacio, / a quien suelo ceder, aunque reacio, / cuanto suele pedir tu desenfreno. / Me quise sobrio, me fingí sereno, / me dictaba sus máximas Hor
glosa de mi tierra
Amapolita morada / del valle donde nací: / si no estás enamorada, / enamórate de mí. / I / Aduerma el rojo clavel, / o el blanco jazmín, las sienes; / que el dardo sólo desdenes, / v sólo furia el laurel. / Dé el m
golfo de méxico veracruz
La vecindad del mar queda abolida: / Basta saber que nos guardan las espaldas, / Que hay una ventana inmensa y verde / Por donde echarse a nado.
ifigenia cruel
(Fragmento) / Pero soy como me hiciste, Diosa, / Entre las líneas iguales de tus flancos: / Como plomada de albañil segura, / Y como tú: como una llama fría. / Sobre el eje de tu nariz recta, / Nadie vio dobl
la amenaza de la flor
Flor de las adormideras: / engáñame y no me quieras. / ¡Cuánto el aroma exageras, / cuánto extremas tu arrebol, / flor que te pintas ojeras / y exhalas el alma al sol! / Flor de las adormideras. / Una se te par
la habana
No es Cuba, donde el mar disuelve el alma. / No es Cuba -que nunca vio Gaugin, / Que nunca vio Picasso-, / Donde negros vestidos de amarillo y de guinda / Rondan el malecón, entre dos luces, / Y los ojos ve
la señal funesta
I / Si te dicen que voy envejeciendo / porque me da fatiga la lectura / o me cansa la pluma, o tengo hartura / de las filosofías que no entiendo; / si otro juzga que cobro el dividendo / del tesoro invertido,
la tonada de la sierva enemiga
Cancioncita sorda, triste, / desafinada canción; / canción trinada en sordina / y a hurtos de la labor, / a espaldas de la señora; / a paciencia del señor; / cancioncita sorda, triste, / canción de esclava, can
lailye
Lailye ¿cuándo vuelves a México y me buscas, / ya sea en Cuernavaca, ya sea en Tepoztlán? / Juntos recordaríamos aquellas cosas bruscas / del asno, el indio, el loro, la araña, el alacrán . . . / A ti que
los caballos
¡Cuántos caballos en mi infancia! / Atados de la argolla y cabezada, / en el patio de coches de la casa, / desempedrando el suelo en su impaciencia / y dando gusto a las rasposas lenguas, / los caballos lam
morir
En el más cariñoso lecho / me siento morir, / cuando en la naturaleza, / toda mansa como jardín. / Muelle, el ala del ángel blanco / -¡qué piedad, qué ternura al fin!-, / primera vez roza mis hombros / como el
no es cuba, donde el mar disuelve el alma
No es Cuba, donde el mar disuelve el alma. / No es Cuba -que nunca vio Gaugin, / Que nunca vio Picasso-, / Donde negros vestidos de amarillo y de guinda / Rondan el malecón, entre dos luces, / Y los ojos ve
no: aquí la tierra triunfa y manda
No: aquí la tierra triunfa y manda / -caldo de tiburones a sus pies. / Y entre arrecifes, últimas cumbres de la Atlántica / Las esponjas de algas venenosas / Manchan de bilis verde que se torna violeta / Lo
para un mordisco
Propio camaleón de otros cielos mejores, / A cada nueva aurora mudaba de colores. / Así es que prefiriera a su rubor primero / El tizne que el oficio deja en el carbonero. / Quiero decir ( me explico ): l
quédate callado
Quédate callado y solo: / casi todo sobra y huelga. / De la rama el fruto cuelga / y la rosa del peciolo, / no a efectos del querer sólo, / sino a la inerte ceguera / que la visión exagera / en alcance y en sen
sol de monterrey
No cabe duda: de niño, / a mí me seguía el sol. / Andaba detrás de mí / como perrito faldero; / despeinado y dulce, / claro y amarillo: / ese sol con sueño / que sigue a los niños. / Saltaba de patio en patio, / se
tonada de la cierva enemiga
Cancioncita sorda, triste, / desafinada canción; / canción trinada en sordina / y a hurtos de la labor, / a espaldas de la señora; / a paciencia del señor; / cancioncita sorda, triste, / canción de esclava, can
veracruz
No: aquí la tierra triunfa y manda / -caldo de tiburones a sus pies. / Y entre arrecifes, últimas cumbres de la Atlántica / Las esponjas de algas venenosas / Manchan de bilis verde que se torna violeta / Lo
visitación
-Soy la Muerte- me dijo. No sabía / que tan estrechamente me cercara, / al punto de volcarme por la cara / su turbadora vaharada fría. / Ya no intento eludir su compañía: / mis pasos sigue, transparente y c
yerbas del tarahumara
Han bajado los indios tarahumaras, / que es señal de mal año / y de cosecha pobre en la montaña. / Desnudos y curtidos, / duros en la lustrosa piel manchada, / denegridos de viento y de sol, animan / las call