alfonso reyes
a cuernavacaA Cuernavaca voy, dulce retiro, / cuando, por veleidad o desaliento, / cedo al afán de interrumpir el cuento / y dar a mi relato algún respiro. / A Cuernavaca voy,
a enrique gonzález martínezMuchas sendas hollé, muchos caminos / solicitaron el afán creciente. / de contrastar los usos de la gente / y confundirme con los peregrinos. / Mezclaba los sabores
a la memoria de ricardo güiraldesI / SILENCIO EN EL CAMPO / PARADÓJICA HERENCIA DEL CABALLERO / DE LA TRISTE FIGURA / Fino abuelo tuvimos, como hecho de plata y marfil / [viejo, / aunque él nunca lo se
apenasA veces, hecho de nada, / sube un efluvio del suelo. / De repente, a la callada, / suspira de aroma el cedro. / Como somos la delgada / disolución de un secreto, / a po
arte poética1 / Asustadiza gracia del poema: / flor temerosa, recatada en yema. / 2 / Y se cierra, como la sensitiva, / si la llega a tocar la mano viva. / 3 / —Mano mejor que la man
auguriosDe la curuja y del búho / en el fruncido entrecejo, / quien desenreda el consejo / llega a viejo. / Al que madruga por gusto / y tiene un XIII romano / en las rayas de
ausenciasDe los amigos que yo más quería / y en breve trecho me han abandonado, / se deslizan las sombras a mi lado, / escaso alivio a mi melancolía. / Se confunden sus voce
balada de los amigos muertos(En mis 57 años) / Con mi tostón y mis siete centavos / yo no me tengo por pobre ni rico. / No sufro así —ni pretendo ni abdico— / las ambiciones ni los menoscabos /
canción bajo la lunaEllas van coronándose de flores y de espigas; / nosotros, dialogando de amor y de fortuna; / y sobre los cabellos claros de las amigas / —oh Alemania romántica de
candombe porteñoLas calles de Buenos Aires / tienen nombre tan gentil, / que dan ganas de bailar / cuando se las nombra así: / —Sarandí —Sarandí —Maipú— / —Tacuarí— / —Guanamí— / —Gualeg
cara y cruz del cactoI / CARA / En lugar del olivo virgiliano, / la planta de cuchillo y de ganzúa, / y el árbol sirve de potencia y grúa / para izar por el cuello al hortelano. / ¿Por qué
caravanaHoy tuvimos noticia del poeta: / Entre el arrullo de los órganos de boca / Y colgados los brazos de las últimas estrellas, / Detuvo su caballo. / El campamento de m
cena primera de la familia dispersaYa llegan los hermanos de todos los caminos, / mojados de la lluvia, quemados del simún... / ¡Ya llegan! y en sus labios hay unos vagos trinos / que brotan al rec
complejoAmigos, dondequiera que voy me sigue un oso, / un oso que se ve con el rabo del ojo. / Ni soporta ser visto de frente, ni lo puedo / descubrir cuando quiero mirar
consejo poéticoLa cifra propongo; y ya / casi tengo el artificio, / cuando se abre el precipicio / de la palabra vulgar. / Las sirtes del bien y el mal, / la torpe melancolía, / toda
coplas1 / Andabas con sed de gozo, / como hija de la pena. / ¿Sí o no? / Y yo, / debajo de tu rebozo / me pasé la Noche Buena. / 2 / Sirena que entre las olas / se esconde para no
el abuelo—Dínos, viejo galán de / la edad florida: / de todas tus nietas / ¿la preferida? / —Una lleva el nardo, / ¡y es tan altiva! / Mortecina en la luz, y en / la sombra, viva.
el descastadoI / En vano ensayaríamos una voz que les recuerde algo a los Hombres, / alma mía que no tuviste a quien heredar; / En vano buscamos, necios, en ondas del mismo Le
el llantoAl declinar la tarde, se acercan los amigos; / pero la vocecita no deja de llorar. / Cerramos las ventanas, las puertas, los postigos, / pero sigue cayendo la got
el mal confiteroEs Toledo ciudad eclesiástica. / Para sola una noche del año, / Sus vides domésticas / Dan un vino claro. / Un vinillo que el gusto arrebola / Del epónimo mazapán, / Y
el niño en el voladeroHasta aquí me trajeron / las vueltas de carnero: / otra más, y me voy por el barranco, / que aquí llamamos voladero. / Magullado, arañado con las lajas del suelo, / l
el verdugo secretoVives en mí, pero te soy ajeno, / recóndito ladrón que nunca sacio, / a quien suelo ceder, aunque reacio, / cuanto suele pedir tu desenfreno. / Me quise sobrio, me
elegía de mayoI / Llueve, dulce Mayo, tibio consuelo derrama: / la tierra y el alma apuran con sed tus halagos. / El sol transflora apenas, y olvida la pálida nube / briznas y pl
gaviotas“—Pero si quieres volar / —me decían las gaviotas— / ¿qué tanto puedes pesar? / “Te llevamos entre todas.” / Yo me quité la camisa / como el que quiere nadar. / (Me son
glosa de mi tierraAmapolita morada / del valle donde nací: / si no estás enamorada, / enamórate de mí. / I / Aduerma el rojo clavel, / o el blanco jazmín, las sienes; / que el dardo sólo d
golfo de méxicoVERACRUZ / La vecindad del mar queda abolida: / basta saber que nos guardan las espaldas, / que hay una ventana inmensa y verde / por donde echarse a nado. / LA HABAN
golfo de méxico veracruzLa vecindad del mar queda abolida: / Basta saber que nos guardan las espaldas, / Que hay una ventana inmensa y verde / Por donde echarse a nado.
guanabaraYa la luz, como una flor alada, / en la segura tarde se mecía, / y eran raudos torrentes de naranja / y leche de los mangos amarilla. / Hubo una vasta plenitud de e
hamadríadaEl pájaro burlón de árbol en árbol / va persiguiendo las caballerías. / Ídolo vegetal, de bosque en bosque / ha muchos siglos, tú, que me seguías; / refrán de soled
homero en cuernavacaEste recreo en varias voces —prosaico, burlesco y sentimental—, ocio o entretenimiento al margen de la Ilíada, se dedica a la buena memoria del sabio, inolv
ifigenia cruelBREVE NOTICIA / A diferencia de cuantos trataron el tema desde Grecia hasta nuestros días, supongo aquí que Ifigenia, arrebatada en Áulide por la diosa Artemi
infanciaYo vivía entre cazadores / que guardan el cañón del rifle, / desarmado, en tubos de aceite, / y que arrancan a martillazos / el alza y la mira. / “Porque —dicen— eso
insomniosI / Víctima soy de un verdugo / que, en las pausas de la noche, / ha dado en palpar las zonas / íntimas de mis dolores. / Adelanta el cauteloso / paso sin alzar rumores
la amenaza de la florFlor de las adormideras: / engáñame y no me quieras. / ¡Cuánto el aroma exageras, / cuánto extremas tu arrebol, / flor que te pintas ojeras / y exhalas el alma al sol
la canción de mis ventanasLuz de mis ventanas que, a la calle oscura, / sales publicando mi oculta ventura: / luz hospitalaria, faro que me guía: / afuera es la noche, adentro es el día. / V
la canción secretaAl cabo de largas horas / que tuve el alma perdida, / comencé a encontrarme, cuando / apenas amanecía. / Sobresaltado el silencio / por rumores de fatiga, / no era posi
la habanaNo es Cuba, donde el mar disuelve el alma. / No es Cuba -que nunca vio Gaugin, / Que nunca vio Picasso-, / Donde negros vestidos de amarillo y de guinda / Rondan el
la ilíada de homeroI / La peste y la cólera / El asunto de la Ilíada es un episodio de la guerra de Troya: la riña entre Agamemnón, jefe supremo del ejército sitiador, y Aquiles,
la señal funestaI / Si te dicen que voy envejeciendo / porque me da fatiga la lectura / o me cansa la pluma, o tengo hartura / de las filosofías que no entiendo; / si otro juzga que
la tonada de la sierva enemigaCancioncita sorda, triste, / desafinada canción; / canción trinada en sordina / y a hurtos de la labor, / a espaldas de la señora; / a paciencia del señor; / cancioncit
lailyeLailye ¿cuándo vuelves a México y me buscas, / ya sea en Cuernavaca, ya sea en Tepoztlán? / Juntos recordaríamos aquellas cosas bruscas / del asno, el indio, el l
los caballos¡Cuántos caballos en mi infancia! / Atados de la argolla y cabezada, / en el patio de coches de la casa, / desempedrando el suelo en su impaciencia / y dando gusto
los pavos de mi infanciaLuz temblorosa, manto recamado; / fuego azul, fuego añil, fuego dorado. / Fuego dorado, alquimia venenosa; / pintado polen de la mariposa. / Vibrátil salamandra inc
los pavos de susanaCoeo, coeo. / Vuelan por el aire flechas del deseo. / Aura de mañana, tiempo de recreo. / Tiemblan mariposas, pero no las veo. / Coeo, coeo. / Me dicen amores, pero n
madreVienen y van, me cuentan cómo cambias, / pero me basta a mí que permanezcas / y sienta yo como un batir de alas, / voz de tu ausencia o voz de tu presencia. / Ayer,
minutaPero cenemos Inés / Si te parece primero / BALTASAR DEL ALCÁZAR / EPÍGRAFE / Entre las opacas sombras / y opacidades espesas / que el soto formaba de olmos / y la noche d
mis amores1 / A Madrid llegaba un día, / y en San Isidro y el Prado / lindas mujeres había. / Pero mis amores son mexicanos. / Que algún doctor en amor / no me venga con regaños:
morirEn el más cariñoso lecho / me siento morir, / cuando en la naturaleza, / toda mansa como jardín. / Muelle, el ala del ángel blanco / -¡qué piedad, qué ternura al fin!
muchacha con un loro en el hombroDe sol quebrado y de trópico, / islas y frondas y mar, / traigo el cristal metafórico / y hasta el relumbre sensual. / Cetrería desigual / de caricia y algazara, / el g
no es cuba, donde el mar disuelve el almaNo es Cuba, donde el mar disuelve el alma. / No es Cuba -que nunca vio Gaugin, / Que nunca vio Picasso-, / Donde negros vestidos de amarillo y de guinda / Rondan el
no: aquí la tierra triunfa y mandaNo: aquí la tierra triunfa y manda / -caldo de tiburones a sus pies. / Y entre arrecifes, últimas cumbres de la Atlántica / Las esponjas de algas venenosas / Mancha
para un mordiscoPropio camaleón de otros cielos mejores, / A cada nueva aurora mudaba de colores. / Así es que prefiriera a su rubor primero / El tizne que el oficio deja en el c
pesadillaEran las cuatro en la tierra / según los gallos decían. / Con siete dagas, Orión / las nubes acometía. / Los oráculos del cielo / es dudoso si dormían, / porque volaban
quédate calladoQuédate callado y solo: / casi todo sobra y huelga. / De la rama el fruto cuelga / y la rosa del peciolo, / no a efectos del querer sólo, / sino a la inerte ceguera / q
río de olvidoRío de Enero, Río de Enero: / fuiste río y eres mar: / lo que recibes con ímpetu / lo devuelves devagar. / Madura en tu seno el día / con calmas de eternidad: / cada ho
romance de monterreyMonterrey de las montañas, / tú que estás a par del río; / fábrica de la frontera, / y tan mi lugar nativo / que no sé cómo no añado / tu nombre en el nombre mío: / pue
romance interrumpidoComo desde el suelo mismo / la copa empieza a brotar, / descalzos pisan la tierra / árboles sin tronco ya. / Son árboles de rodillas, / árboles a la mitad, / árboles en
salambona¡Ay, Salambó, Salambona, / ya probé de tu persona! / ¿Y sabes a lo que sabes? / Sabes a piña y a miel, / sabes a vino de dátiles, / a naranja y a clavel, / a canela y a
san ildefonsoI / Tal vez no fui dichoso, pues contemplo / con dudosa mirada / las cosas del recuerdo, / las calles familiares, / los patios coloniales, / la luz que ríe desde las ve
sol de monterreyNo cabe duda: de niño, / a mí me seguía el sol. / Andaba detrás de mí / como perrito faldero; / despeinado y dulce, / claro y amarillo: / ese sol con sueño / que sigue a
teoría prosaicaI / En mi tierra sancochaban / los cabritos en la estaca, / con otra estaca arrancando / el pellejo hecho carbón. / Pero en el campo argentino / lo hacen mejor: / con la
tolvaneraLanza la tolvanera sus turbiones, / azuza sus lebreles amarillos; / tromba de embudo gris, levanta en vilo / miserias que recluta en los rincones. / Aura mortal, di
tonada de la cierva enemigaCancioncita sorda, triste, / desafinada canción; / canción trinada en sordina / y a hurtos de la labor, / a espaldas de la señora; / a paciencia del señor; / cancioncit
vaivén de santa teresaVa tejiendo el emparrado / —espada de lanzadera— / enramada, “corretona” / luna de Santa Teresa. / Entre pestañas prendidos, / mientras huyen en pavesas, / presos y lib
veracruzNo: aquí la tierra triunfa y manda / -caldo de tiburones a sus pies. / Y entre arrecifes, últimas cumbres de la Atlántica / Las esponjas de algas venenosas / Mancha
villa de uniónI / Lápida / El sol difuso de la tarde, sobre / las losas y las yerbas y las cruces. / Tiembla de alivio el camposanto pobre, / tiembla entre las tibiezas y las luces
visitación-Soy la Muerte- me dijo. No sabía / que tan estrechamente me cercara, / al punto de volcarme por la cara / su turbadora vaharada fría. / Ya no intento eludir su com
yerbas del tarahumaraHan bajado los indios tarahumaras, / que es señal de mal año / y de cosecha pobre en la montaña. / Desnudos y curtidos, / duros en la lustrosa piel manchada, / denegr
† 9 de febrero de 1913¿En qué rincón del tiempo nos aguardas, / desde qué pliegue de la luz nos miras? / ¿Adónde estás, varón de siete llagas, / sangre manando en la mitad del día? / Feb