temporal
Me nublo del ojo,
se van rasgando los atardeceres:
gota a gota cae el día .
Lluevo como Dios manda:
cuarenta días y cuarenta noches
hasta reventarme la respiración.
Me empaño despacio,
los rincones del vaho se expanden
y me siento en mí,
me canso de cargarme.
El hambre y el sueño y todo
anda en la flacura del ojo
en la fortuna del llanto
en el abismo.