viajé entre hombres desconocidos
Viajé entre hombres desconocidos,
por tierras más allá del mar;
¡no, Inglaterra! Hasta entonces no supe
cuánto amor sentía por ti.
¡Ha pasado ya ese melancólico sueño!
No abandonaré tu orilla
por segunda vez; porque ahora me parece
que te amo más y más.
Entre tus montañas yo sentí
el regocijo de mi deseo;
yo adoraba que ella hiciese girar su aro
junto a un fuego inglés.
Tus mañanas descubrían, tus noches ocultaban
los cenadores donde Lucy jugaba;
y demasiado tuyo es el último prado verde
que los ojos de Lucy reconocieron.