ella creció tres años bajo el sol y los chubascos
Ella creció tres años bajo el sol y los chubascos,
entonces la naturaleza dijo: «Una flor más hermosa
nunca ha sido sembrada sobre la tierra;
a esta niña yo me llevaré,
será para mí, y la convertiré
en mi propia dama.
»Yo seré para mi amada
ley e impulso: y conmigo
la chica, en la roca o en la llanura,
en la tierra y en el cielo, en el claro y en el cenador,
sentirá un poder vigilante
para encandilarla o refrenarla.
»Ella será juguetona como el cervato
que con júbilo salvaje atraviesa el pasto,
o sube hasta los manantiales de la montaña;
y suya será la respiración balsámica
y el silencio y la calma
de las cosas insensibles y mudas
»Las nubes flotantes le prestarán su condición;
para ella será el llanto del sauce;
así no dejará de ver,
incluso en los movimientos de la tormenta,
la gracia que moldeará la forma de la doncella
mediante una simpatía callada.
»Mucho amará a las estrellas de medianoche,
y acercará su oído
muchas veces a un lugar secreto
donde los arroyuelos danzan sus caprichosas rondas
y el hermoso nacimiento del murmullo sonoro
pasará por su rostro.
»Y enérgicos sentimientos de placer
elevarán su forma a una altura majestuosa,
e hincharán su pecho virginal;
esta clase de pensamientos le daré a Lucy
mientras ella y yo vivamos juntos,
aquí, en este valle feliz».
Así habló la naturaleza, la obra se llevó a cabo.
¡Qué deprisa se acabó la carrera de mi Lucy!
Murió, y me dejó a mí
este brezal, esta calma, este escenario silencioso;
la memoria de lo que fue
y nunca volverá a ser.