País Poema

Autores

thomas campbell

el río de la vida

Mientras más existimos, más breves parecen
las sucesivas etapas de nuestra vida;
en la infancia un día parece un año,
y un año el paso de los siglos.
La corriente alegre de nuestra juventud,
hecha de pasión y preocupaciones,
se roba el tiempo como un río llano
acariciando sus fronteras herbosas.
Como la mejilla agobiada crece en dolor,
y la palidez de la pena se espesa,
ustedes, estrellas, que miden el curso del hombre:
¿por qué vuestro camino parece más rápido?
Cuándo la alegría pierde su flor y su aliento,
y la vida misma parece insípida:
¿al cruzar la muerte y su caída
sentiremos vuestra marea más intensa?
Puede ser extraño ¿pero quién cambiaría
el curso del tiempo por un paso más lento,
cuándo uno a uno nuestros amigos parten,
dejándonos el pecho envuelto en sangre?
El cielo otorga a nuestros años efímeros
una cierta indiferencia ante la velocidad;
a los años jóvenes una aparente serenidad,
proporcional a su dulzura.