País Poema - Autores

seamus heaney

yunque de medianoche

Si bien no estuve allí
cuando Barney Devlin batió
el yunque de medianoche
aun así puedo oírlo: doce golpes
dados por el milenio.
Su sobrino lo oyó
en Edmonton, Alberta:
el teléfono móvil
en alto como la oreja de un caballo
mientras Barney sonreía para sí.
Más tarde pensé en
campanas oídas más allá de las estrellas
y luego me imaginé
a Barney planteándomelo:
«A lo mejor escribes un poema».
Lo que haré en cambio
es citar a aquellos herreros medievales
que hacían arder el agua:
«¡Huf, puf! ¡Lus, bus! ¡Col!». Tal ruido
en las noches no oyó nadie jamás.
Y Eoghan Rua
le pide a Séamus MacGearailt
que le forje una pala
afilada, bien moldeada en el yunque,
y que suene igual que una campana.