País Poema - Autores

seamus heaney

una cometa para michael y christopher

Durante toda aquella tarde dominical
una cometa sobrevoló el domingo,
una tensa piel de tambor, un batir de granza al viento.
La vi gris y poco fiable al construirla,
le di unos golpecitos al secarse, blanca y rígida,
le até los lazos de periódico
a lo largo de la cola de dos metros.
Pero ahora estaba lejos como una pequeña alondra oscura
y ahora se rezagaba como si la panzuda cuerda
fuera una soga mojada que jalara
para izar un cardumen.
Mi amigo afirma que el alma humana pesa
aproximadamente como una agachadiza,
pero el alma anclada allí,
la cuerda que se afloja y luego sube,
tiene el peso de un surco ascendido a los cielos.
Antes de que la cometa se desplome en el bosque
y este cordel no sirva para nada
cogedlo con las dos manos, chicos, y sentid
el rasgueo, lo arraigado del largo tirón de la tristeza.
Nacisteis preparados para ello.
Colocaos los dos aquí delante
y aguantadla.